martes, julio 10

Concupiscencia de las calles

Saliendo de mi letargo, una vez más, hundido en ésta puta soledad, decidí admirar un alegre picnic familiar.



Subí al metro, al metro infinito, oscuridad, foquitos y uno que otro árbol. Cuándo de repente algo me hizo olvidar mis ganas de oír a la Orquesta Sinfónica.


Finalmente me subí a un pesero, uno de esos que aprisionan a varias "gentes" y la llevan, lejos, o cerca, todo depende de su destino propio o de su Dios interno. Y no sé porqué me acordé de ti.

2 comentarios:

  1. Anónimo12:05 a. m.

    Que tanto t puedo escribir, solo 4 letras que no es amor, no odio; AMEN!!! Memo Mägo

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  2. Ja ja... Chavo, no sé qué te pasó... Sin más qué decir...

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