martes, junio 26

Ejercicio 8 "De qué es el arte" o "Manifiesto antichopahísta"

Favor de remitirse al Manifiesto del Contra Manifiesto Anti-Chopahísta.


Recuerde, el arte no es una foto en blanco y negro, una pintura hecha de moldes o de manchas incandescentes unidas en una composición etérea, o luces moviéndose en sincronía, sea ésta caótica o no.


El arte, por lo menos para éste ente que le habla en su cabeza, no es algo tangible como en la silla dónde quizás usted se encuentre sentado o el puñal áureo que entra por las entrañas del delincuente empedernido, sino un momento pasmoso o por lo menos volátil, en que el ente (que aún no se le puede considerar como artista), derrama mucosidades tibias en la mente del otro ser que funge como espectador, he incluso en algunas obras contemporáneas, cómo actor voluntario o involuntario en ésta. Es por eso que el aspirante a artista debe de integrarse en una comunicación y una comunión áurea con su público, causándole estragos en la cotidianeidad o en la extrañeza, depende del espectador. Cuándo ésta comunicación da como resultado una opinión, una respuesta, una aclamación o una aberración, es un momento mágico en el que el ente creador, que funge como Dios, se regocija, porque ha creado arte.

1.- No considere al arte como algo bueno o malo, sino como algo perturbador, el espectador puede lanzar una sonrisa, una contrapropuesta, una algarabía silenciosa o una blasfemia y/o una mentada de madre. ¡Deslinde el arte de la bondad! La belleza es relativa y sólo es visible en su totalidad para quién la labra y si le dicen que el arte representa lo bueno de la humanidad, aléjese. Si bien el arte es lo mejor de la humanidad, no significa que sea bondadoso para poder llamarlo arte, porque la bondad y la maldad son elementos tan débiles, tan abstractos, tan relativos que teóricamente no existen. Sin embargo, el mayor insulto que puede existir para un aspirante a artista es que le digan, bajo los presentes estatutos, que lo que hace no es arte, es ocio, es blasfemia, pero no arte.

2.- Por tanto equipare al arte con una prostituta. Ya que el arte tiene como objetivo primo y enaltecedor trascender sobre los demás entes, es decir, regocijarlos y revolcarlos, hacerlos sentir placer o hacerlos sentir dolor, o no pasar de un evento fortuito, pero ser recordada por cada hombre y cada mujer que han pasado bajo sus piernas.

3.- Si usted pertenece a un grupo deísta y de manera especial si pertenece a uno monoteísta y/o trinitario y/o tri-unitario, es menester que entienda que la mayor expresión de ese tal “Dios” con todas sus variantes, es el arte. Porque no sólo busca trascender entre entes tangibles, sino generar emociones que impulsen a vivir conforme a la vida y no necesariamente a un estatuto supremo, sin embargo, si usted está bajo un régimen moral, e incluso ético, asociado con el dedo divino de éste ente, mejor conocido como Dios, entonces se le recomienda que su arte no se salga o contradiga de manera fehaciente estos estatutos.

4.- En caso de no serlo, siéntase libre de faltarle al respeto a esas paredes de un grosor inconcebible, destruir esquemas, romper convenciones, o regresar a los antiguos métodos, ya que estos elementos constituyen un vehículo meramente, no el arte en sí. Sin embargo, si se rompe un esquema y se crea una nueva forma de hacer arte el espectador caerá más fácilmente en las redes de ésta nuestra prostituta.

5.- Debe usted considerar a cada obra como madre e hijo, si bien, no unigénito, sí cómo una parte del ser que lo conforma. Si ésta obra no funge como un pedazo del aspirante a “artista”. Esta obra, aunque tenga las reacciones esperadas, no se le puede considerar arte. Y cómo parte de éste ser, la obra concierne a una definición propia del individuo, por tanto, aunque el autor parió a la obra, la obra permite que el autor sea autor, por lo tanto la obra pare la identidad. Es por eso que si usted trasciende como “artista” y en alguna exposición lo acusan de ser un hijo de puta, siéntase halagado, porque una vez que usted logre ser “artista” será el mejor cumplido que alguien podría hacerle.

6.- Desconfíe entonces, de los que no son hijos de puta. Imagine a un ser que se ponga el mote de humano que no pueda sentir y ser partícipe del arte, que traduce una propuesta que rompe sus esquemas como una aberración y no cómo algo debatible e incluso comprensible. Por lo general son personas cuyo espíritu se encuentra encerrado en cárceles de marfil y sumisas al sistema, si el sistema le pidiese a alguna de estas personas que odien a alguien e incluso que lo asesinen no les costaría gran trabajo, por otra parte no sentiría gran cosa, pues no han sentido lo que es ser parte del arte. Por ejemplo, imagine una persona acusa a un falo de ser grotesco, que niega la existencia de su propia anatomía y sexualidad, aseverando que es algo horrible, e incluso grotesco y aún así prefiere continuar con ese pequeño teatro mediocre y no artístico que los “buenos usos” proponen, es más lógico confiar en alguien que siente, piensa y no sólo no niega la realidad, sino que intenta transformarla y comprenderla con fines “artísticos”.

7.- El arte no conlleva a una ganancia material, usted habrá visto en los vertederos tecnológicos de información global millones y millones de dólares invertidos en arte, no sólo en comprar cuadros, sino también en vender discos, en adornar salas, el ambientar hoteles, que bien pudieron haber ido a los niños en la sierra de Chiapas o a la ya tan mentada Lucha contra el Sida, pero no se haga ilusiones. Si el arte busca un beneficio meramente económico no se le puede poner el mote de arte. El arte puede tener un público determinado, a las masas, a los intelectuales progresistas, a los burgueses exacerbados, pero el público más insultante son los compradores que toman a su puta y la alquilan para vestirla en plásticos y exhibirla como animales enjaulados.

8.- En una sociedad, y dígase que éste mote se ha dicho hasta el cansancio en sus ojos y sus oídos, globalizada (es decir, como asfixiada en un globo, en dónde se piensa atrapar a la humanidad) usted no se sentirá alentado a crear arte, puesto que esto le quitaría tiempo para atender su trabajo, a su mujer, quizás a sus hijos, y además existen afirmaciones tales como “eso no es lo mío”, o “tengo dos manos izquierdas” o “yo no puedo ser”, etc, etc. Pero créame, todo ser pensante y con raciocinio es capaz de crear arte, porque cada ser humano siente y vive, todo depende de que tan putrefacto esté el cadáver de su espíritu, o que tan corrompido se encuentre por la vida “real”, la sociedad o las buenas costumbres, usted es capaz de crear, y como tiene esa capacidad, lo más enaltecedor es que usted cree.

9.- Finalmente Honre al arte por sobre todas las cosas, Nunca matarás al arte, nunca robarás arte, No desearás el arte de tu prójimo, el arte es débil como una servilleta mojada, pero fuerte como el clamor del horno en la forja.

3 comentarios:

  1. OOOHHH!!! Provocar al arte de la provocación! Como diría Ziranda... "El que se niega, termina afirmándose" :D jajajaja

    Es de los textos más chopahístas que he leido en mi vida!!!

    Grandioso!

    Te mereces la medalla al mérito de la legión Chopahísta!
    (Ey! Estás junto a Fox, Sarkozi, Paquita y otros grandes! jajaja)

    Saludos!

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  2. P.D. Contrario a mi costumbre, ya está en Cosas Imposibles el "Manifiesto en Contra del Manifiesto Anti Chopahista" :D jajajajaja

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  3. P.S. No había notado algo... "Tengo dos manos izquierdas"... ¿Esa frase no es halagadora en vez de peyorativa? jajajaja

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