Desde que Maria Magdalena destruyó su bello rostro, con las lágrimas que apagaron su esperanza en la piedad: ni los árboles, la tierra, las flores, el estiércol, el cielo, recientemente el hormigón y el látex han sido testigos de mayor sufrimiento humano como del que en este momento fui testigo. Pues mi alma se fundió junto a la de la pobre mujer que a mi lado mezcló el verbo llorar con el de gritar. Por mucho más que un instante mi respiración se coordinó con la suya, y en un acto de profundo respeto y admiración por su desgracia, ore porque jamás volviese a ocurrir en este mundo o en cualquier otro, tragedia semejante a lo que fuese que hacía llorar a la mujer.
Cuando despertó, no lo podía creer, tenía lo que la gente llama un nudo en la garganta, pero le parecía completamente inverosímil que fuese capaz de orar por alguien más. Pues no era ni sería creyente, pero especialmente le aterraba la idea de sentir piedad por una mujer. Su madre murió antes que pudiera hablar, y a partir de ahí según la psicología, misma con la cual simpatizaba en demasía por su tendencia machista, tenía un gran resentimiento en contra de las mujeres. Según la sociedad es un machista promedio, él en cambio estaba seguro que las mujeres no son mucho más que un simio sexualmente atractivo con dotes de grandeza, como solía llamarlas. Por supuesto que estas ideas le traían problemas de toda índole: hacía unos años en la escuela, recientemente en el trabajo, la calle y hasta en el bar.
Con respecto a su infancia fue criado por su tío, del que aprendió a darse a respetar donde fuera, Nunca lo llevó a la escuela por miedo a que supiera que las golpizas a los hijos no eran normales, idea que al fundirse con lógica elemental, le permitiría deducir que tampoco en sobrinos eran correctas las palizas. Después, cuando cumplió 15 años, su tío murió, y tuvo que encontrar en qué gastar el dinero que había heredado, que aunque no fuera mucho, bien podría vivir unos 10 años sin mover un solo dedo para trabajar. Aún así, decidió gastarlo, y fue la escuela el lugar donde según el, el dinero se iba a ir más rápido junto con su vida, hasta que estuviera en edad de trabajar, y entonces si sufrirle a la vida. Por su puesto que la escuela a donde se inscribió, era una de puros hombres, donde su desprecio por las mujeres comenzó a crecer a raíz una violación que sufrió, de nada más y nada menos que su directora. Los detalles convertirían a esta narración en algo grotesco, así que he decidido omitirlos, para seguir contando lo trágica de su vida escolar, pues cuando sus compañeros se masturbaban pensando en mujeres, el tenía que cambiar esa parte de la adolescencia por flagelarse. Pero no crean que lo hacía con un sentido de castigo como los antiguos, sino tan sólo por el excitante hecho de sentir la sangre que corría por su cuerpo. Por su puesto que nunca tuvo novia, ni siquiera pretendientes, pues a las escasas niñas que conoció, las ahuyentaba con gestos endemoniados totalmente antagónicos al entonces común coqueteo. Para su suerte vivió en una época en que difícilmente una mujer se le acercaría a un hombre, y si el “macho” no tomaba la iniciativa jamás la mujer lo haría; claro que hablar de cosas como bailar raegaetton es más bien inverosímil, al igual que la homosexualidad. Esta última para quienes poco sepan de nuestro personaje, paresia la solución a sus problemas, aunque la verdad es que si se hubiera permitido en aquel tiempo, el comportamiento gay le habría parecido muy femenino hasta en sus más conservadores (si se permite la palabra) y refinados ejemplos. Así sobrevivió en su escuela, con altas y bajas, aunque siempre ignorado por la atención pública.
Cuando su dinero, por eso del doctorado en derecho, se le hubo acabado, renunció de tajo al estudio y encontró un aceptable puesto en alguno de tantos bufetes de la metrópoli. Ganaba lo que diez obreros en un año, tan sólo por atender los escasos juicios que de vez en cuando le llegaban. Con el dinero se compro una casa, dos autos, uno de ellos más grande que el otro para poder salir con su perro, porque el género de una camioneta cualquiera que fuese, le causaba conflictos. Su mascota era un perro por sobre todas las cosas feo, con cara de monstruo de ciencia ficción y cuerpo de luchador, mismo al cual amaba y le entregaba el poco cariño que tenía por alguien más. Uno de tantos días se canso del lugar, y aunque dejo sus pertenencias, parecía que por su mente no estaba el volver. La actitud fue notoria, aunque la verdad es que poco les importaba al resto, quienes decían de todo sobre el machista, y no era de extrañarse que su actitud sembrara chismes y habladas. Entre ellas se encuentra una recordada con angustia, pues un día expulsó de su despacho a una despampánate mujer, con el cabello hecho una obra de arte, negro como la profundidad del espacio. Sus ojos eran poco más claros, casi cruzando la línea del café, bellos los dos por supuesto, aunque a juicio de expertos, su mirada era aún más hermosa que sus ojos. Su piel era más suave que las nubes y fresca como un amanecer en el paraíso. Pero por supuesto que todo esto no fue atendido por el barullo de compañeros, pues su cuerpo, dígase sus nalgas perfectas y sus pechos redondos es lo único que llamó la atención y después decepción, cuando a palabras del vulgarmente conocido como machista, se enteraron que buscaba trabajo como secretaria, y así como entró al despacho, por el mismo camino se retiró bajo la amenaza de “no vuelva por aquí, nadie está interesado en usted”.
Pero ninguna crítica le importaba, porque sabía que sus objetivos, aunque no eran concretos, para el siempre fueron muy claros, el desprecio por la mujer a toda costa. Cuando caminaba por la calle o transitaba con alguno de sus automóviles, jamás le cedía el paso a una dama (este último término lo odiaba con todo el fervor de su corazón pues le parecía respetuoso). Ni siquiera era amable por obedecer lo que su sociedad le exigía, que era un poco de respeto a las mujeres (entiéndase el “un poco” como “muy poco”). De hecho cada en cuando el mismo se encargaba de hacer un derecho fundamental en la sociedad occidental para las mujeres como es el libre tránsito, toda una pesadilla en forma de odisea. Le aventaba el coche a las conductoras, les pitaba sin razón (basándonos en que haya algún pitido racional en las calles). Cuando era de noche, y alcanzaba a distinguir una mujer conduciendo, encendía las luces altas para desubicarlas. Pero lo más penoso (hablando de pena ajena) era cuando veía un choque en el que alguna mujer formaba parte, irremediablemente hacía notar en los implicados una sonrisa en su rostro, acompañado de una sarta de groserías y frases como “las viejas no pueden manejar” o “por eso dios las expulsó del paraíso”. Y aunque algunas veces generaban un poco de risas entre otros que como el pensaban, lo más común era que las mujeres le contestaran tan alto y grosero como les fuera posible. Por su puesto que las mujeres no ponían mucho de su parte, pues no dejaban de maquillarse, peinarse o depilarse mientras manejaban. En la escasa ocasión de que fuera caminado por la calle, por supuesto que evitaba todo contacto visual con las mujeres, y aquellas pocas que al verlo sentían un poco de atracción, porque además era guapo, inmediatamente le perdían la huella al ver como se alejaba tan rápido como le fuera posible de cualquier lugar donde estuviera cerca de mujeres. Caminaba rápido y ansioso, como a quien la prisa lo va persiguiendo. Y está vez no era una excepción, pues después de dejar el despacho, impetuosamente se dirigió al garaje donde guardaba su auto, se subió a el y recorrió la ciudad hasta sus suburbios.
Como ya vimos, poco era el tiempo que pasaba en la calle, pues a los únicos lugares donde tenía que ir era al trabajo y a su casa, pero esta vez, decidió ir a un bar del cual mucho le habían platicado. De este tipo de crisis, el machista ya sabía mucho, y estaba seguro que se debían a su soledad, tomaban lugar de vez en cuando, pero siempre se controlaban con un buen sueño y descanso. Pero tal vez su cuerpo ya había hecho resistencia al medicamento, y estaba seguro que ningún sueño lo iba a ayudar entonces. Decidió como ya saben escapar de la rutina, y cuando entró al bar se creyó observado, aunque la verdad es que sólo en una mesa notaron su presencia. Se dirigió a la barra como en la televisión había visto que se entra a los bares y pidió, a palabras suyas “lo que fuese”. El cantinero no sintió ni por lo menos ofuscación, pues reacciones así conocía al por mayor gracias a su oficio, así que sin decir alguna palabra le sirvió “lo que fuese”. Así tomo el primer trago, intentado no voltear a ningún lado, y concentrarse en su egocéntrica existencia, después de ese trago vino otro, mismo en el que decidió detenerse por miedo a sentirse “borracho”. Y cuando parecía que en aquella visita no iba a pasar absolutamente nada, y tan sólo sería una copia de su vida extrapolada a un bar, un hombre lleno de canas en la barba, el bigote y la cabeza se sentó junto a él y le dijo “hola soy tu padre” con la mirada. El machista, después de entender a la perfección el mensaje que le acababan de transmitir, prestó un poco más de atención que la usual a cualquier persona en su padre y espero que le dijera algo más. Por su parte, el padre de aquel machista al ver que su hijo estaba conectado al mismo canal, decidió continuar, pero esta vez con las palabras:
Padre- Me da gusto que me hayas entendido, pero sobre todo que por fin estés aquí. La finalidad de esto último es que conozcas un poco más sobre tu pasado, sobre mi, pero sobre todo de tu madre.
Hijo machista- Lo siento, pero no estoy dispuesto a querer saber nada sobre mi historia, sobre ti, y mucho menos sobre mi madre. Se prepara para levantarse y huir.
Padre- Lo detiene con la mirada. Supuse que esta sería tu reacción, por eso es que he traído esto… Saca una pistola y su hijo se paraliza. Espero no te moleste, ahora, tu madre era una gran mujer, con toda una vida por delante, pues fue educada para sobresalir en el mundo y cambiar muchas cosas, desgraciadamente, se topó conmigo, un hombre que a decir verdad le arruiné la vida, a pesar que ambos nos amábamos como sólo el mundo entero ama a Dios. Y digo le arruine la vida, por algo muy simple, y que fácilmente un hombre de tu edad puede entender, porque la embaracé. Yo por mi parte llevó toda mi vida en este bar, algunos bromistas dicen que nací aquí, y la verdad es que he comenzado a creerles, pues no me recuerdo fuera de estas paredes alcoholizadas de recuerdos. Pero lo más importante, no soy, yo, sino por el contrario tu pasado, que en buena medida es tu madre. Saca una fotografía. Ella es tu madre…
El machista se da cuenta que es la misma mujer que en su sueño vio llorar a cantaros, y por la que recuerda haber sentido piedad. En el instante palidece, y busca una explicación en los ojos de su padre, quién inmediatamente apaga cualquier pedazo de duda que le quedara al machista respecto a la identidad de la mujer de sus sueños.
Padre- Si hijo, tu ya conocías a la mujer que fue tu madre, y a quien le debes la vida. Pues ella decidió arruinar su prometedor futuro en el mundo de los negocios por cuidar de ti y de mí, y poder formar una familia. Desgraciadamente no pudo ser así, y tu madre murió días después de tu nacimiento, pues al nacer tú, encontraron una enfermedad en su cuerpo que inevitablemente la mataría.
Hijo machista- ¿Entonces la imagen que tengo de ella llorando, es cuando se enteró de aquella enfermedad misteriosa?
Padre- En realidad no, aquella imagen en la que llora como María Magdalena es precisamente el día de la anunciación de tu nacimiento.
FIN
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domingo, febrero 11
un hombre machista
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miércoles, enero 3
Proyecto de Francés de Brenda, Leyte, Poncho y Sejo
mmm, hasta ahorita se me ocurrió poner esto aquí, ya que esto es un lugar "artístico", jejej.. espero les guste (quien no lo haya visto), y qe lo recuerden (quien ya lo haya hecho)
Saludos
viernes, diciembre 22
...
Tenía pensado ponerle de título debraye, pero sejoa caba de publicar uno así, ajjaja, nimodos, me gano...
La vida está recargada en un trozo de hierba, y algunas veces es inútil aferrarse a ella. Un ser humano ni siquiera es capaz de saber quién es, o si siquiera es, desgraciadamente, estás preguntas existenciales no te llevarán hacia ningún lado, pero son indispensables en cualquier existencia. Y no es por ser pragmático ni mucho menos, pero los pensamientos, no se alinean con los hechos, y tampoco con aquello que nos rodea. Lo que parece ser nuestro no es de alguien, y quien creemos que es, él mismo no lo acepta. Cuando no aceptas tu vida, estás dándole la oportunidad a alguien más de superarte, y no en un sentido universal, sino tan sólo subjetivo; y no por ser superado, tampoco eres menos para ti, pero sentirte inferior a alguien, te puede hacer sufrir demasiado. Si encuentras a alguien que te supere en todos los aspectos, habrás perdido tu condición única de ser humano, y buscarás cambiar, y conste que no digo mejorar, pues mejorar es algo natural, es algo que viene en nuestro código genético. Podemos pasar mucho tiempo sin cambiar, pero subjetiva e individualmente siempre mejoraremos la creación divina, o en todo caso, seguiremos sus reglas. Ahora, si buscas cambiar, y enfocas tu atención hacia algún otro ser humano, entonces estas buscando en el terreno equivocado, pues si dios no hizo contigo lo que esperabas hacer de tu vida, el problema es que no buscabas la “humanización”, y prefieres pertenecer a alguno de los otros reinos o dominios según la biología y sus “jerarquizaciónes”. Al referirme a ese hecho de individualización y unicidad, quiero aparentisar que no concuerdo con la idea utópica de que todos los seres humanos somos únicos, pues creo en que entre ustedes, habemos algunos que no somos seres humanos/ entre nosotros, hay algunos seres que no son humanos. Pues el empirismo que he explotado a lo largo de algún tiempo, desde que me creo conciente y superior, además que ignoro mis defectos y alardeo mis cualidades únicas, prueba que la sensibilidad a la que estamos expuestos algunas ocasiones no crea reacción, y los que la sienten/los que la sentimos, deben/debemos soportar la rigorización de lo sensible para llamar la atención. Con esto no digo que rechace el mundo en el que creo, y que tanta esperanza me genera, sino todo lo contrario, es decir, trato de aceptarlo y perdonarle sus insultos. Casos específicos son la muerte, la algarabía, la tristeza y la desinhibición, pues ninguna de ellas es ni por menos justificable o razonable en este planeta. Quizás es tiempo de revelarnos individualmente, y lo digo sin fines de lucro o de protesta, contra lo que no somos, pues de lo que podemos estar seguros, es que lo irracional es irracional, y de lo que nunca estaremos seguros es de la esfera que nos rodea y protege de los demás. Más allá de aquello, todo lo conocible y perceptible, es susceptible a críticas y auto evaluaciones-que en su mayoría por el bien del mundo son negativas, pues lo positivo es inmejorable y por lo tanto mediocre-pero de las que existe registro las positivas y que son justamente en las que no ha habido salvación, y por lo tanto, tampoco resurrección y mucho menos, principios y valores religiosos. Hacer las cosas es inevitable, mientras que no hacerlas, es la mejor solución a los problemas que hacer algo mal merece. Hablar y escribir, es tan sólo llenar el espacio que el que escribe o habla consideraba vacío, pero que en el triste caso que estuviese ocupado, eso mismo será sustituido por los pensamientos contradictorios y erróneos del que cree saber todo sobre el vacío. No hablar, es igual de intrascendente, pues algún día alguien ocupara tu lugar con sus ideas, ahora, que no es lo mismo, hacerte escuchar es de perdedores, pues no tienes la suficiente calidad para ser escuchado aleatoreamente, mientras que no buscar que la gente te escuche, es símbolo de necesidad de llamar su atención, por esto mismo, es mejor no hablar o escribir, y en todo caso, mucho mejor será no pensar, o no existir, aunque eso sea innato en nosotros, lo cual prueba que estamos condenados al pecado y el remordimiento. No existir es trascendente, pues todo lo que existe, alaba su cualidad única, mientras que lo que existe, es imperceptible por lo que no lo hace, por razones obvias. Sujetarte a las leyes y las reglas, es bellísimo, al igual que la poesía. Saludos…
La vida está recargada en un trozo de hierba, y algunas veces es inútil aferrarse a ella. Un ser humano ni siquiera es capaz de saber quién es, o si siquiera es, desgraciadamente, estás preguntas existenciales no te llevarán hacia ningún lado, pero son indispensables en cualquier existencia. Y no es por ser pragmático ni mucho menos, pero los pensamientos, no se alinean con los hechos, y tampoco con aquello que nos rodea. Lo que parece ser nuestro no es de alguien, y quien creemos que es, él mismo no lo acepta. Cuando no aceptas tu vida, estás dándole la oportunidad a alguien más de superarte, y no en un sentido universal, sino tan sólo subjetivo; y no por ser superado, tampoco eres menos para ti, pero sentirte inferior a alguien, te puede hacer sufrir demasiado. Si encuentras a alguien que te supere en todos los aspectos, habrás perdido tu condición única de ser humano, y buscarás cambiar, y conste que no digo mejorar, pues mejorar es algo natural, es algo que viene en nuestro código genético. Podemos pasar mucho tiempo sin cambiar, pero subjetiva e individualmente siempre mejoraremos la creación divina, o en todo caso, seguiremos sus reglas. Ahora, si buscas cambiar, y enfocas tu atención hacia algún otro ser humano, entonces estas buscando en el terreno equivocado, pues si dios no hizo contigo lo que esperabas hacer de tu vida, el problema es que no buscabas la “humanización”, y prefieres pertenecer a alguno de los otros reinos o dominios según la biología y sus “jerarquizaciónes”. Al referirme a ese hecho de individualización y unicidad, quiero aparentisar que no concuerdo con la idea utópica de que todos los seres humanos somos únicos, pues creo en que entre ustedes, habemos algunos que no somos seres humanos/ entre nosotros, hay algunos seres que no son humanos. Pues el empirismo que he explotado a lo largo de algún tiempo, desde que me creo conciente y superior, además que ignoro mis defectos y alardeo mis cualidades únicas, prueba que la sensibilidad a la que estamos expuestos algunas ocasiones no crea reacción, y los que la sienten/los que la sentimos, deben/debemos soportar la rigorización de lo sensible para llamar la atención. Con esto no digo que rechace el mundo en el que creo, y que tanta esperanza me genera, sino todo lo contrario, es decir, trato de aceptarlo y perdonarle sus insultos. Casos específicos son la muerte, la algarabía, la tristeza y la desinhibición, pues ninguna de ellas es ni por menos justificable o razonable en este planeta. Quizás es tiempo de revelarnos individualmente, y lo digo sin fines de lucro o de protesta, contra lo que no somos, pues de lo que podemos estar seguros, es que lo irracional es irracional, y de lo que nunca estaremos seguros es de la esfera que nos rodea y protege de los demás. Más allá de aquello, todo lo conocible y perceptible, es susceptible a críticas y auto evaluaciones-que en su mayoría por el bien del mundo son negativas, pues lo positivo es inmejorable y por lo tanto mediocre-pero de las que existe registro las positivas y que son justamente en las que no ha habido salvación, y por lo tanto, tampoco resurrección y mucho menos, principios y valores religiosos. Hacer las cosas es inevitable, mientras que no hacerlas, es la mejor solución a los problemas que hacer algo mal merece. Hablar y escribir, es tan sólo llenar el espacio que el que escribe o habla consideraba vacío, pero que en el triste caso que estuviese ocupado, eso mismo será sustituido por los pensamientos contradictorios y erróneos del que cree saber todo sobre el vacío. No hablar, es igual de intrascendente, pues algún día alguien ocupara tu lugar con sus ideas, ahora, que no es lo mismo, hacerte escuchar es de perdedores, pues no tienes la suficiente calidad para ser escuchado aleatoreamente, mientras que no buscar que la gente te escuche, es símbolo de necesidad de llamar su atención, por esto mismo, es mejor no hablar o escribir, y en todo caso, mucho mejor será no pensar, o no existir, aunque eso sea innato en nosotros, lo cual prueba que estamos condenados al pecado y el remordimiento. No existir es trascendente, pues todo lo que existe, alaba su cualidad única, mientras que lo que existe, es imperceptible por lo que no lo hace, por razones obvias. Sujetarte a las leyes y las reglas, es bellísimo, al igual que la poesía. Saludos…
martes, diciembre 12
Santa abuelita
Esta era una época de navidad, con nieve, supersticiones y muchos deseos por cumplir.
Corría el tiempo en un año de vacas gordas y gente contenta, en el que había habido todo lo que un pequeño pueblo en el norte del país, entendía como prosperidad. Excedentes agrícolas, salud, familias fértiles en donde nacían niños llenos de vida y los más grandes crecían hasta convertirse en adolescentes maduros. Incluso los problemas con los pueblos vecinos se transformaban poco a poco en remanentes del pasado, difíciles de olvidar pero fáciles de sobrellevar.
En el centro del pueblo, en una casa digna de un cuento de hadas, vivía una mujer cuyos años se podían contar con las patas de una pareja de cien pies. A pesar de su larga edad, en sus ojos se distinguía una inevitable alegría. Llena de recuerdos hermosos a lo largo de su vida, misma que le entregó desde hacia 20 años a la tranquilidad de aquel pueblo. Para olvidar la aventura y la inestabilidad, y transformarse en la abuelita dulce y tierna que apapacha con galletas y cuentos a cual ser humano acepte una invitación a su casa. Su cabello era tan blanco como la raya más blanca de una zebra, su piel estaba muy arrugada, pero presumía haber sido suave y tersa en algún momento de la historia. Seguramente, en los mismos años que esta señora recorrió de cabo a rabo nuestro planeta, descubrió lugares hermosos, gente asombrosa, y pasó momentos inolvidables, de los que aprendió a vivir y ser una mejor persona. No estudió en una escuela de las que enseñan a leer y escribir, como ella misma dice, aprendió de la mejor maestra: la frustración y el arrepentimiento, en la mejor escuela: el planeta entero, y con los mejores y peores compañeros que un alumno puede tener: los seres humanos. Ahí, descubrió las envidias y los miedos, la amistad, el sufrimiento, la felicidad y uno de esos días el amor. A este último, lo supo entender particularmente, pues lo dejo ser libre, le dio el tiempo que necesitó, y cuando fue necesario, lo tomo como al toro por los cuernos y lo disfrutó, como pocas personas lo han hecho en la vida, como su mirada la delataba, lloró y sonrió como nunca lo había hecho, y nunca lo hará. Así vivió mucho tiempo (incontable en palabras de quien no ha estado enamorado) hasta que entendió que el amor es como comer un helado: si lo descuidaba se le iba a deshacer y si lo comía necesitaría pedir más, así que lo aventó desde lo más bajo que encontró, para ni siquiera arrepentirse al verlo caer. A partir de ahí su vida, sin duda alguna fue diferente, según muchas personas, comenzó a perder sentido, pero yo prefiero decir que a partir de ahí, entendió el sentido de su vida y hacia donde se dirigía. Nunca perdió la vitalidad, pues todavía se permitió romper el record de hombres sodomizados y corazones rotos, en los que no me cabe la menor duda, hubo uno que otro de sexo (si es que el corazón tiene sexo) femenino. Incluso ahora que se entregaba a la parsimonia, nunca dejaba de mantenerse activa, hecho que sin duda la mantiene viva en este frío de los mil demonios. Cuenta que cuando llegó aquí, no dudo un minuto en que debería morir en esa casa que a los pocos días que llegó, le compro a la desesperada vendedora por la insignificante cantidad de un cuento de abuelita. Y a partir de entonces, es lo que la hace famosa y por lo que le perdonan el prefijo de bruja a su nombre que, nadie sabe a ciencia cierta cual es, pues cada que lo preguntan, responde que “dios es el único que tiene derecho a llamar las cosas con un nombre, y nosotros debemos resignarnos con dirigir la mirada y esperar que se cruce con la de la persona a quién nos dirigimos.”Con este tipo de contestaciones, no dejaba de ser enigmática, a pesar del respeto y la admiración que chicos y grandes en el pueblo le profesaban, pues siempre que alguien necesitó ayuda, con los ojos cerrados se la brindó. Así mismo, la gente la ayudaba la ella, y no porque le debieran un favor, sino por el agrado y simpatía que les causaba. Le regalaban todo lo que necesitaba para vivir, que por cierto no era mucho, pero debido a la prosperidad ya mencionada que sufrió el pueblo durante el año, la gente se permitió darle más de lo acostumbrado; aunque sabían, que no lo utilizaría para ella, y como Robin Hood, regalaría lo que no necesita a los niños, quienes eran su adoración.
Los días pasaron, y cada vez se acercaba más el ansiado día 24, dedicado desde siempre a convivir con los parientes, amigos y hasta los enemigos. La gente reventará en felicidad, comida y relaciones interpersonales. Los niños estrenarán juguetes, ropa y algún afortunado, casa. Los ancianos se llenarán de nostalgia y melancolía por los años del pasado, y buscarán dejar el legado que no han logrado en quienes los rodean. Desgraciada, o afortunadamente, no todas las personas veían este día de la misma manera, pues aunque ya les dije que nuestra abuelita era muy querida por todo el pueblo, a la hora de estar con la familia, no había de otra, la gente debía olvidar las constantes durante todo el año, para hacer algo extraordinario. No podía concentrarse en algo tan rutinario y monótono como atender a esa viejecita, sería como restarle importancia a la navidad, o peor aún, como aceptar que no tienes con quien pasarla… Y por su puesto que nadie, en esta época en que se permitirían presumir con los parientes lo que se tiene, y lo que no se tiene pero se anhela, pasaría la navidad con una abuelita que no sabes ni siquiera de quién es abuelita. Entonces, lo más probable, es que quien no vive en un lugar junto a su familia, o peor aún, quien no tiene familia, se pasará la navidad de una manera particular… sola.
Pero no debe usted (lector) compadecerse de nadie, pues para que lo sepa, estar sola es lo que menos le preocupa a la señora, pues puede dedicarse a preparar los dulces y los cuentos del próximo año, así como tener un momento de relajación para pensar en lo que no fue, y en lo que no debió haber sido en su vida, en lo que supo y en lo que no, en las tristezas, en la gente que no la acompaño a su viaje, en el amor no correspondido de adolescente, en el imposible de adulta y en el acumulado de vieja. Tal vez en una de esas, le escurriría una lágrima, pero una solamente, y con ella, le bastaría para llorar plenamente, para desahogarse de todo lo que arrastraba con los años. Una gota, será el drenaje justo a una vida plena, pues la señora hasta llorar, ha aprendido con los años. Después, arreglará su árbol, con esferas y luces, preparará un platillo para ella sola, y cuando haya terminado, se irá a dormir como cualquier otro día, con su camisón regalado y sus pantuflas rotas.
Por la noche, la despertó un ruido en su sala, mismo que al principio trató de ignorar por el sueño que tenía, pero pronto se intensifico hasta levantarla de su cama. Sabía bien que era inútil levantarse, pues en dado caso que fuera un ladrón, una viejecita no podría hacer nada. Pero eso de los ladrones, era de otras épocas y otros lugares, aquí no se escuchaba de ellos, y por eso le intrigó tanto el ruido. Cuando llegó a la puerta de la sala, alguien y algo la sobresalto, el alguien, fue un hombre vestido de rojo, con barba blanca y una caja de regalo en las manos, misma imagen que la inocencia de la viejecita le recordó al mítico Santa Clous, mientras que el algo, fue el hecho que ese hombre, quien quiera que fuese, estuviese dentro de su sala, junto al árbol de navidad que unas horas antes había terminado de arreglar. Nunca dudo en la existencia del espíritu navideño y esas cosas, pero sin duda, sus años de experiencia le decían que era poco probable la existencia de la filantropía en un hombre que dormía todo el año, y tenía como transporte un grupo de renos. Pero estos prejuicios no impidieron que derrochara su amabilidad, así que le dijo:
- Buenas noches buen hombre, ¿hay algo en lo que le pueda ayudar…?
- (con un acento nórdico) Pues si mujer, yo que más quisiera, pero no estoy seguro de que usted pudiera…
- Pues yo no estoy segura ni siquiera de quien es usted y lo que hace en mi casa
- Ahh, claro, lo ciento mi nombre es Papa Noel, y pues vine a dejarle un regalo a su casa, pues yo creo que esta cerca su muerte, y antes que se vaya me gustaría darle el regalo de navidad que a todo humano le corresponde una vez en su vida.
- (incrédula) Quiere decir, que usted… ¿es el popular santa clous que lleva regalos por la chimenea, a los niños bien portados?
- Pues si, al parecer si, soy el, pero no hago eso que usted dice. Mi trabajo es un poco menos pesado, pues como muchos adultos saben, los regalos periódicos –cada año- los hacen los padres, de acuerdo a su posición económica y todo eso…
- Pues sí, eso creía yo…
- Y lo hace bien, pero creo que entonces ha vivido ignorándome, pues como ya le dije, yo no llevo regalos todos los años a la misma persona, de hecho, sólo entrego un regalo en la vida de cada ser humano.
- ¿Quiere decir que cada humano, en realidad recibe alguna vez un regalo del mismísimo Santa Clous?
- Pues si, al parecer…
- ¿Y este año me toca a mí?
- En efecto mi señora…
- Bueno, pues que esperamos, permítame abrirlo…
- Aquí tiene…
La señora abre fácilmente el regalo, esta muy emocionada, se pregunta que clase de regalo recibe un ser humano de su edad, por parte del hombre vestido de rojo. Cuando lo ve, se impresiona tanto, que sus manos comienzan a temblar y voltea a ver al hombre…
- Es un arma…
- Si, es de lo que yo quería…
- ¿Para que quiero un arma? (pregunta nerviosa)
- Discúlpeme, es que…
- No, por favor no me diga que es para matarme… Aún soy muy joven, o bueno… no, no soy joven, pero estoy llena de vida, hay tantas cosas que quiero hacer, prometo dejar este pueblo si es necesario, y dedicarme a algo más productivo, algo en lo que ayude a los humanos y …
- No, por favor no se exalte, no es para matarse, y no tengo nada en contra de su vida, es totalmente diferente, por favor, escúcheme…
- Ahh (aliviada) Que bueno, estaba muy espantada… pero, sigo sin imaginarme para que podría yo querer un arma.
- Usted no la quiere, soy yo quien no sólo la quiere, la necesita… Veamos, seré sincero… (un minuto de silencio) Quiero que me mate
- ¿cómo?
- Si, le traigo esa arma para que me mate.
- Un momento, ¿ese es mi regalo?, un arma para matar a Santa Clous…
- Pues si, disculpe usted las molestias, pero es que no puedo más, no me gusta hacer míos los problemas de la gente, además muchas veces la gente no aprecia lo que les regalo, prefieren los muñecos de acción, los coches del año, la salud, la paz mundial que las cosas que yo regalo… y eso poco a poco me ha desgastado, creo que no soy muy necesario, por ejemplo, vea usted el regalo que le acabo de traer, es una estupidez, dígame si no prefiere cualquier regalo anterior. Eso es una prueba firme de que mis regalos no valen nada…
- Pero, debe haber algo que haya gustado de tus regalos…
- No, estoy seguro que no lo hay, y he probado de todo, monedas de diez centavos en la calle para que las encuentren el día de la navidad y les de suerte, patas de conejo recién cortadas. He regalado horas de tráfico en el día 24 para que la gente pase horas en el coche con su familia, filas extensísimas para que la gente piense bien en lo que esta apunto de comprar, y nada de eso les gusta. Incluso, he regalado desigualdad entre la gente, para que se hagan concientes y unan esfuerzos por mejorar el mundo, pero nada funciona. Es por eso que quiero que me mates…
- No puedo matar a Santa Clous…
- Es que yo no soy tal, la gente no me reconocería si supiera lo que en verdad soy, me odiarían… Seamos sinceros, no soy lo que la gente espera como un redentor…
- Pero no entiendo porque te quieres matar, si es por la decepción eres un cobarde…
- Pues tal vez si lo sea, y a decir verdad, nunca me ha gustado mi trabajo, porque la gente nunca es completamente feliz, y mucho menos con lo que yo les regalo, tan sólo necesitan los regalos de sus amigos y familiares, eso es lo que a lo largo de su vida los ha hecho felices. Ya hago esto como una penitencia, no lo disfruto, y como ya te dije, he perdido el hilo de lo que la humanidad quiere. Así que no sirve de mucho tener a un Santa Clous como yo… Mire, si me mata ahorita, nadie se dará cuenta, pues usted es el ejemplo perfecto de que ha vivido tantísimos años si un regalo mío, y aún así es feliz… Por piedad, ya mateme!!
La señora toma el arma, asesina a santa clous se queda pensando en el arma que tiene en la mano, le parece terrible, enciende la chimenea y la quema. Después, se va a dormir con el peor sabor de boca que le ha quedado después de una navidad.
Moraleja: todos recibiremos alguna vez un verdadero regalo de n
Corría el tiempo en un año de vacas gordas y gente contenta, en el que había habido todo lo que un pequeño pueblo en el norte del país, entendía como prosperidad. Excedentes agrícolas, salud, familias fértiles en donde nacían niños llenos de vida y los más grandes crecían hasta convertirse en adolescentes maduros. Incluso los problemas con los pueblos vecinos se transformaban poco a poco en remanentes del pasado, difíciles de olvidar pero fáciles de sobrellevar.
En el centro del pueblo, en una casa digna de un cuento de hadas, vivía una mujer cuyos años se podían contar con las patas de una pareja de cien pies. A pesar de su larga edad, en sus ojos se distinguía una inevitable alegría. Llena de recuerdos hermosos a lo largo de su vida, misma que le entregó desde hacia 20 años a la tranquilidad de aquel pueblo. Para olvidar la aventura y la inestabilidad, y transformarse en la abuelita dulce y tierna que apapacha con galletas y cuentos a cual ser humano acepte una invitación a su casa. Su cabello era tan blanco como la raya más blanca de una zebra, su piel estaba muy arrugada, pero presumía haber sido suave y tersa en algún momento de la historia. Seguramente, en los mismos años que esta señora recorrió de cabo a rabo nuestro planeta, descubrió lugares hermosos, gente asombrosa, y pasó momentos inolvidables, de los que aprendió a vivir y ser una mejor persona. No estudió en una escuela de las que enseñan a leer y escribir, como ella misma dice, aprendió de la mejor maestra: la frustración y el arrepentimiento, en la mejor escuela: el planeta entero, y con los mejores y peores compañeros que un alumno puede tener: los seres humanos. Ahí, descubrió las envidias y los miedos, la amistad, el sufrimiento, la felicidad y uno de esos días el amor. A este último, lo supo entender particularmente, pues lo dejo ser libre, le dio el tiempo que necesitó, y cuando fue necesario, lo tomo como al toro por los cuernos y lo disfrutó, como pocas personas lo han hecho en la vida, como su mirada la delataba, lloró y sonrió como nunca lo había hecho, y nunca lo hará. Así vivió mucho tiempo (incontable en palabras de quien no ha estado enamorado) hasta que entendió que el amor es como comer un helado: si lo descuidaba se le iba a deshacer y si lo comía necesitaría pedir más, así que lo aventó desde lo más bajo que encontró, para ni siquiera arrepentirse al verlo caer. A partir de ahí su vida, sin duda alguna fue diferente, según muchas personas, comenzó a perder sentido, pero yo prefiero decir que a partir de ahí, entendió el sentido de su vida y hacia donde se dirigía. Nunca perdió la vitalidad, pues todavía se permitió romper el record de hombres sodomizados y corazones rotos, en los que no me cabe la menor duda, hubo uno que otro de sexo (si es que el corazón tiene sexo) femenino. Incluso ahora que se entregaba a la parsimonia, nunca dejaba de mantenerse activa, hecho que sin duda la mantiene viva en este frío de los mil demonios. Cuenta que cuando llegó aquí, no dudo un minuto en que debería morir en esa casa que a los pocos días que llegó, le compro a la desesperada vendedora por la insignificante cantidad de un cuento de abuelita. Y a partir de entonces, es lo que la hace famosa y por lo que le perdonan el prefijo de bruja a su nombre que, nadie sabe a ciencia cierta cual es, pues cada que lo preguntan, responde que “dios es el único que tiene derecho a llamar las cosas con un nombre, y nosotros debemos resignarnos con dirigir la mirada y esperar que se cruce con la de la persona a quién nos dirigimos.”Con este tipo de contestaciones, no dejaba de ser enigmática, a pesar del respeto y la admiración que chicos y grandes en el pueblo le profesaban, pues siempre que alguien necesitó ayuda, con los ojos cerrados se la brindó. Así mismo, la gente la ayudaba la ella, y no porque le debieran un favor, sino por el agrado y simpatía que les causaba. Le regalaban todo lo que necesitaba para vivir, que por cierto no era mucho, pero debido a la prosperidad ya mencionada que sufrió el pueblo durante el año, la gente se permitió darle más de lo acostumbrado; aunque sabían, que no lo utilizaría para ella, y como Robin Hood, regalaría lo que no necesita a los niños, quienes eran su adoración.
Los días pasaron, y cada vez se acercaba más el ansiado día 24, dedicado desde siempre a convivir con los parientes, amigos y hasta los enemigos. La gente reventará en felicidad, comida y relaciones interpersonales. Los niños estrenarán juguetes, ropa y algún afortunado, casa. Los ancianos se llenarán de nostalgia y melancolía por los años del pasado, y buscarán dejar el legado que no han logrado en quienes los rodean. Desgraciada, o afortunadamente, no todas las personas veían este día de la misma manera, pues aunque ya les dije que nuestra abuelita era muy querida por todo el pueblo, a la hora de estar con la familia, no había de otra, la gente debía olvidar las constantes durante todo el año, para hacer algo extraordinario. No podía concentrarse en algo tan rutinario y monótono como atender a esa viejecita, sería como restarle importancia a la navidad, o peor aún, como aceptar que no tienes con quien pasarla… Y por su puesto que nadie, en esta época en que se permitirían presumir con los parientes lo que se tiene, y lo que no se tiene pero se anhela, pasaría la navidad con una abuelita que no sabes ni siquiera de quién es abuelita. Entonces, lo más probable, es que quien no vive en un lugar junto a su familia, o peor aún, quien no tiene familia, se pasará la navidad de una manera particular… sola.
Pero no debe usted (lector) compadecerse de nadie, pues para que lo sepa, estar sola es lo que menos le preocupa a la señora, pues puede dedicarse a preparar los dulces y los cuentos del próximo año, así como tener un momento de relajación para pensar en lo que no fue, y en lo que no debió haber sido en su vida, en lo que supo y en lo que no, en las tristezas, en la gente que no la acompaño a su viaje, en el amor no correspondido de adolescente, en el imposible de adulta y en el acumulado de vieja. Tal vez en una de esas, le escurriría una lágrima, pero una solamente, y con ella, le bastaría para llorar plenamente, para desahogarse de todo lo que arrastraba con los años. Una gota, será el drenaje justo a una vida plena, pues la señora hasta llorar, ha aprendido con los años. Después, arreglará su árbol, con esferas y luces, preparará un platillo para ella sola, y cuando haya terminado, se irá a dormir como cualquier otro día, con su camisón regalado y sus pantuflas rotas.
Por la noche, la despertó un ruido en su sala, mismo que al principio trató de ignorar por el sueño que tenía, pero pronto se intensifico hasta levantarla de su cama. Sabía bien que era inútil levantarse, pues en dado caso que fuera un ladrón, una viejecita no podría hacer nada. Pero eso de los ladrones, era de otras épocas y otros lugares, aquí no se escuchaba de ellos, y por eso le intrigó tanto el ruido. Cuando llegó a la puerta de la sala, alguien y algo la sobresalto, el alguien, fue un hombre vestido de rojo, con barba blanca y una caja de regalo en las manos, misma imagen que la inocencia de la viejecita le recordó al mítico Santa Clous, mientras que el algo, fue el hecho que ese hombre, quien quiera que fuese, estuviese dentro de su sala, junto al árbol de navidad que unas horas antes había terminado de arreglar. Nunca dudo en la existencia del espíritu navideño y esas cosas, pero sin duda, sus años de experiencia le decían que era poco probable la existencia de la filantropía en un hombre que dormía todo el año, y tenía como transporte un grupo de renos. Pero estos prejuicios no impidieron que derrochara su amabilidad, así que le dijo:
- Buenas noches buen hombre, ¿hay algo en lo que le pueda ayudar…?
- (con un acento nórdico) Pues si mujer, yo que más quisiera, pero no estoy seguro de que usted pudiera…
- Pues yo no estoy segura ni siquiera de quien es usted y lo que hace en mi casa
- Ahh, claro, lo ciento mi nombre es Papa Noel, y pues vine a dejarle un regalo a su casa, pues yo creo que esta cerca su muerte, y antes que se vaya me gustaría darle el regalo de navidad que a todo humano le corresponde una vez en su vida.
- (incrédula) Quiere decir, que usted… ¿es el popular santa clous que lleva regalos por la chimenea, a los niños bien portados?
- Pues si, al parecer si, soy el, pero no hago eso que usted dice. Mi trabajo es un poco menos pesado, pues como muchos adultos saben, los regalos periódicos –cada año- los hacen los padres, de acuerdo a su posición económica y todo eso…
- Pues sí, eso creía yo…
- Y lo hace bien, pero creo que entonces ha vivido ignorándome, pues como ya le dije, yo no llevo regalos todos los años a la misma persona, de hecho, sólo entrego un regalo en la vida de cada ser humano.
- ¿Quiere decir que cada humano, en realidad recibe alguna vez un regalo del mismísimo Santa Clous?
- Pues si, al parecer…
- ¿Y este año me toca a mí?
- En efecto mi señora…
- Bueno, pues que esperamos, permítame abrirlo…
- Aquí tiene…
La señora abre fácilmente el regalo, esta muy emocionada, se pregunta que clase de regalo recibe un ser humano de su edad, por parte del hombre vestido de rojo. Cuando lo ve, se impresiona tanto, que sus manos comienzan a temblar y voltea a ver al hombre…
- Es un arma…
- Si, es de lo que yo quería…
- ¿Para que quiero un arma? (pregunta nerviosa)
- Discúlpeme, es que…
- No, por favor no me diga que es para matarme… Aún soy muy joven, o bueno… no, no soy joven, pero estoy llena de vida, hay tantas cosas que quiero hacer, prometo dejar este pueblo si es necesario, y dedicarme a algo más productivo, algo en lo que ayude a los humanos y …
- No, por favor no se exalte, no es para matarse, y no tengo nada en contra de su vida, es totalmente diferente, por favor, escúcheme…
- Ahh (aliviada) Que bueno, estaba muy espantada… pero, sigo sin imaginarme para que podría yo querer un arma.
- Usted no la quiere, soy yo quien no sólo la quiere, la necesita… Veamos, seré sincero… (un minuto de silencio) Quiero que me mate
- ¿cómo?
- Si, le traigo esa arma para que me mate.
- Un momento, ¿ese es mi regalo?, un arma para matar a Santa Clous…
- Pues si, disculpe usted las molestias, pero es que no puedo más, no me gusta hacer míos los problemas de la gente, además muchas veces la gente no aprecia lo que les regalo, prefieren los muñecos de acción, los coches del año, la salud, la paz mundial que las cosas que yo regalo… y eso poco a poco me ha desgastado, creo que no soy muy necesario, por ejemplo, vea usted el regalo que le acabo de traer, es una estupidez, dígame si no prefiere cualquier regalo anterior. Eso es una prueba firme de que mis regalos no valen nada…
- Pero, debe haber algo que haya gustado de tus regalos…
- No, estoy seguro que no lo hay, y he probado de todo, monedas de diez centavos en la calle para que las encuentren el día de la navidad y les de suerte, patas de conejo recién cortadas. He regalado horas de tráfico en el día 24 para que la gente pase horas en el coche con su familia, filas extensísimas para que la gente piense bien en lo que esta apunto de comprar, y nada de eso les gusta. Incluso, he regalado desigualdad entre la gente, para que se hagan concientes y unan esfuerzos por mejorar el mundo, pero nada funciona. Es por eso que quiero que me mates…
- No puedo matar a Santa Clous…
- Es que yo no soy tal, la gente no me reconocería si supiera lo que en verdad soy, me odiarían… Seamos sinceros, no soy lo que la gente espera como un redentor…
- Pero no entiendo porque te quieres matar, si es por la decepción eres un cobarde…
- Pues tal vez si lo sea, y a decir verdad, nunca me ha gustado mi trabajo, porque la gente nunca es completamente feliz, y mucho menos con lo que yo les regalo, tan sólo necesitan los regalos de sus amigos y familiares, eso es lo que a lo largo de su vida los ha hecho felices. Ya hago esto como una penitencia, no lo disfruto, y como ya te dije, he perdido el hilo de lo que la humanidad quiere. Así que no sirve de mucho tener a un Santa Clous como yo… Mire, si me mata ahorita, nadie se dará cuenta, pues usted es el ejemplo perfecto de que ha vivido tantísimos años si un regalo mío, y aún así es feliz… Por piedad, ya mateme!!
La señora toma el arma, asesina a santa clous se queda pensando en el arma que tiene en la mano, le parece terrible, enciende la chimenea y la quema. Después, se va a dormir con el peor sabor de boca que le ha quedado después de una navidad.
Moraleja: todos recibiremos alguna vez un verdadero regalo de n
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lunes, diciembre 4
la basurita
Panda, ya escribe, no seas sentido....
EN mi examen de lenguaje, no tuve ninguna falta de ortografía, asi que hoy estoy lleno de felicidad propia y decidí no pasar por word y su apestoso corrector de ortografía este escrito, pues confio casi plenamente(mm) en mi. (del de trigonometría prefiero no comentar más que esto).
-Pues si, yo creo que deberías dejar d epensar en ella, al parecer sólo te ocasiona tristeza.
-Lo sé, pero es inevitable, hasta he llegado a pensar que la quiero como a mi.
-Está bien, perdona el comentario, pero no es necesario que llores...
-No estoy llorando!
-Claro, olvide que orinas en público por los ojos...
-No te hagas el chistoso, es que se me ha metido una basurilla en el ojo izquierdo...
Un parrafo después, la "basurita" lloraba por el calificativo que el escritor y el afectado le habían dado a su existencia. "Tanta maldita arrogancia de ese gignatón... no hay derecho" se decía. "Cree que proque soy pequeña merezco menos respeto que los demás, cree que mi tamaño es sinonimo de mi improtnacia" lloriqueaba como un bebe sin chupon. La criaturita, estaba en verdad desecha, le dolía lo que estaba escuchando como si estuviera enamorada. Mientras el hombre, continuaba maldiciendo:
-Cómo es posible que con su idiotez de tamaño me cree tanta molestia, ¿quien demonios merece joder mi vida de esa manera?
Si la criaturita hubiese podido, habría pedido disculpas, pero era muy penosa para hacerlo. Quería salir del ojo, y dejar d emolestar al hombre, pero era tan pequeña y falta de carácter. Si por ella fuese, incluso desaparecería dela faz de la tierra, sin dejar siquiera la molestia de un ojo "abasurado" en los que la habitan. Entriztesida, y atemorizada de sentir colera por los demás, dejaba que el tiempo pasara, ya vendrá el momento de ser feliz (sollozaba). "no es que la vida sea injusta conmigo, es que me esta guardando un cúmulo de felicidad para hacerle lo que yo quiera. PEro apesar d elo que su boca decía, su alma no lo creía en verdad, sabía que estaba condenada a ser infeliz, y lo único que le quedaba era resignarse. Al poco rato, vio como algo la arrogaba del ojo donde estaba.
Sintió tanto alivio, que hasta respiró un poco de aire(cosa a la que no estaba muy acostumbrada por su desgana). A los pocos sgundos cayo al suelo y se dijo: por fin, he dejado de dañar al mundo, creo que me siento mejor. DEsgraciadamente, como ella bien lo sabía, estaba ocndenada a estorbarle la vista a cuantos seres vivos la naturaleza, con su arbitrariedad y aleatorios procesos, quisiera.
EN mi examen de lenguaje, no tuve ninguna falta de ortografía, asi que hoy estoy lleno de felicidad propia y decidí no pasar por word y su apestoso corrector de ortografía este escrito, pues confio casi plenamente(mm) en mi. (del de trigonometría prefiero no comentar más que esto).
-Pues si, yo creo que deberías dejar d epensar en ella, al parecer sólo te ocasiona tristeza.
-Lo sé, pero es inevitable, hasta he llegado a pensar que la quiero como a mi.
-Está bien, perdona el comentario, pero no es necesario que llores...
-No estoy llorando!
-Claro, olvide que orinas en público por los ojos...
-No te hagas el chistoso, es que se me ha metido una basurilla en el ojo izquierdo...
Un parrafo después, la "basurita" lloraba por el calificativo que el escritor y el afectado le habían dado a su existencia. "Tanta maldita arrogancia de ese gignatón... no hay derecho" se decía. "Cree que proque soy pequeña merezco menos respeto que los demás, cree que mi tamaño es sinonimo de mi improtnacia" lloriqueaba como un bebe sin chupon. La criaturita, estaba en verdad desecha, le dolía lo que estaba escuchando como si estuviera enamorada. Mientras el hombre, continuaba maldiciendo:
-Cómo es posible que con su idiotez de tamaño me cree tanta molestia, ¿quien demonios merece joder mi vida de esa manera?
Si la criaturita hubiese podido, habría pedido disculpas, pero era muy penosa para hacerlo. Quería salir del ojo, y dejar d emolestar al hombre, pero era tan pequeña y falta de carácter. Si por ella fuese, incluso desaparecería dela faz de la tierra, sin dejar siquiera la molestia de un ojo "abasurado" en los que la habitan. Entriztesida, y atemorizada de sentir colera por los demás, dejaba que el tiempo pasara, ya vendrá el momento de ser feliz (sollozaba). "no es que la vida sea injusta conmigo, es que me esta guardando un cúmulo de felicidad para hacerle lo que yo quiera. PEro apesar d elo que su boca decía, su alma no lo creía en verdad, sabía que estaba condenada a ser infeliz, y lo único que le quedaba era resignarse. Al poco rato, vio como algo la arrogaba del ojo donde estaba.
Sintió tanto alivio, que hasta respiró un poco de aire(cosa a la que no estaba muy acostumbrada por su desgana). A los pocos sgundos cayo al suelo y se dijo: por fin, he dejado de dañar al mundo, creo que me siento mejor. DEsgraciadamente, como ella bien lo sabía, estaba ocndenada a estorbarle la vista a cuantos seres vivos la naturaleza, con su arbitrariedad y aleatorios procesos, quisiera.
miércoles, noviembre 29
sin titulo
A guamazo el metro cuadrado!
Que va con un pen house en Santa Fé, una residencia en jardines del pedregal, o una ubicadísima casa en Polanco, les puedo asegurar que en ninguno de los lugares que les acabo de mencionar, el metro cuadrado vale más que en la honorable y siempre formal tribuna de la cámara de diputados.
Ahí donde ha habido memorables frases y personajes, donde hasta los presidentes lloran, las democracias se construyen e incluso, léalo bien, el mismísimo Pancho Cachondo ha declamado esa poesía llamada política.
Me parece fascinante lo que significa ese pequeño lugar significa, porque a decir verdad, la fama que la “pluralidad de opinión” le ha ocasionado, ha creado en mi, una leve e insignificante obsesión por la tribuna. Me pregunto ¿cuantos escalones tiene?, ¿es completamente simétrica?, ¿que hay debajo de ella?: quizá el tesoro de Moctezuma, o los paquetes electorales del 2 de julio pasado, una mente romántica (nótese el fino detalle) diría que está enterrada la igualdad y los sueños de los Mexicanos. Pero yo prefiero ser más urbano, un poco coloquial o hasta vulgar, me quiero imaginar que los trabajadores que la construyeron dejaron unas latas de Coca Cola, tal vez una envoltura de chocorrol, y… ¿porqué no? un condón sin usar. Al escribir esto me despierta una nueva obsesión, por los hombres que la construyeron. Si dios me hubiese dado la oportunidad de ser parte de ellos, o aunque sea, conocer a alguno de ellos, sin dudarlo me lanzaría a un programa de televisión a presumir mi hazaña: ser creador de la tribuna de la cámara de diputados
¿Cómo se vera por debajo ese lugar misterioso?, seguramente será toda una decepción: fea como un coche por abajo, o como un marsupial recién nacido. Perderá toda la formalidad, que los hombres que se paran sobre ella, con sus zapatos lustrosos, sus mancuernillas de regalos navideños, y sus olorosos perfumes/lociones le ocasionan. Aún así, no quiero morir sin haber estado allí. Aunque mi visita sea meramente anecdótica, llevaré mi cámara fotográfica y mi bermuda de turista, tal vez contrate a un guía, al cual no le pondré ni la menor atención. Mi mente sólo se concentrará en recordar aquellas épicas batallas que cuando niño vi por el televisor.
A aquellos hombres, deberían dejar de llamarlos “honorable diputado”, pues me parece muy poco suntuoso, creo justo que reciban el merecimiento por lo que han hecho: No cualquiera se atreve a golpearse con un hombre que piensa diferente a ti. Me gustaría entonces, un nombre más apropiado como: Sir Ricardo Monreal del Toboso, o cosas así que exaltarán su galantería y virilidad. De las mujeres que participaron en la batalla he decidido no opinar, pues creo que debo abusar un poco de mi moral post convencional y creer firmemente que hombres y mujeres son uno mismo.
Por último, me gustaría proponer que se hiciera un casting para elegir a los diputados que peleen. Que se discriminara de acuerdo al peso o la edad y se hicieran varias ligas internas, pues creo que en la tribuna hay suficiente espacio para jerarquizar, al fin y al cabo, la cantidad exorbitante de diputados de convergencia, alternativa, partido verde y esas minorías, en las que casualmente se incluye al poderosísimo PRI, han decididó, en función a su amargura e inadaptación social, no participar en el “festín”.
Llegando al tristísimo final, me encuentro con la inevitable memoria de que son esos hombres quienes deciden el rumbo de mi país, entonces apelo a la necesidad de que nuestros presidentes vengan a ayudarnos a salir de este gran problema.
Que va con un pen house en Santa Fé, una residencia en jardines del pedregal, o una ubicadísima casa en Polanco, les puedo asegurar que en ninguno de los lugares que les acabo de mencionar, el metro cuadrado vale más que en la honorable y siempre formal tribuna de la cámara de diputados.
Ahí donde ha habido memorables frases y personajes, donde hasta los presidentes lloran, las democracias se construyen e incluso, léalo bien, el mismísimo Pancho Cachondo ha declamado esa poesía llamada política.
Me parece fascinante lo que significa ese pequeño lugar significa, porque a decir verdad, la fama que la “pluralidad de opinión” le ha ocasionado, ha creado en mi, una leve e insignificante obsesión por la tribuna. Me pregunto ¿cuantos escalones tiene?, ¿es completamente simétrica?, ¿que hay debajo de ella?: quizá el tesoro de Moctezuma, o los paquetes electorales del 2 de julio pasado, una mente romántica (nótese el fino detalle) diría que está enterrada la igualdad y los sueños de los Mexicanos. Pero yo prefiero ser más urbano, un poco coloquial o hasta vulgar, me quiero imaginar que los trabajadores que la construyeron dejaron unas latas de Coca Cola, tal vez una envoltura de chocorrol, y… ¿porqué no? un condón sin usar. Al escribir esto me despierta una nueva obsesión, por los hombres que la construyeron. Si dios me hubiese dado la oportunidad de ser parte de ellos, o aunque sea, conocer a alguno de ellos, sin dudarlo me lanzaría a un programa de televisión a presumir mi hazaña: ser creador de la tribuna de la cámara de diputados
¿Cómo se vera por debajo ese lugar misterioso?, seguramente será toda una decepción: fea como un coche por abajo, o como un marsupial recién nacido. Perderá toda la formalidad, que los hombres que se paran sobre ella, con sus zapatos lustrosos, sus mancuernillas de regalos navideños, y sus olorosos perfumes/lociones le ocasionan. Aún así, no quiero morir sin haber estado allí. Aunque mi visita sea meramente anecdótica, llevaré mi cámara fotográfica y mi bermuda de turista, tal vez contrate a un guía, al cual no le pondré ni la menor atención. Mi mente sólo se concentrará en recordar aquellas épicas batallas que cuando niño vi por el televisor.
A aquellos hombres, deberían dejar de llamarlos “honorable diputado”, pues me parece muy poco suntuoso, creo justo que reciban el merecimiento por lo que han hecho: No cualquiera se atreve a golpearse con un hombre que piensa diferente a ti. Me gustaría entonces, un nombre más apropiado como: Sir Ricardo Monreal del Toboso, o cosas así que exaltarán su galantería y virilidad. De las mujeres que participaron en la batalla he decidido no opinar, pues creo que debo abusar un poco de mi moral post convencional y creer firmemente que hombres y mujeres son uno mismo.
Por último, me gustaría proponer que se hiciera un casting para elegir a los diputados que peleen. Que se discriminara de acuerdo al peso o la edad y se hicieran varias ligas internas, pues creo que en la tribuna hay suficiente espacio para jerarquizar, al fin y al cabo, la cantidad exorbitante de diputados de convergencia, alternativa, partido verde y esas minorías, en las que casualmente se incluye al poderosísimo PRI, han decididó, en función a su amargura e inadaptación social, no participar en el “festín”.
Llegando al tristísimo final, me encuentro con la inevitable memoria de que son esos hombres quienes deciden el rumbo de mi país, entonces apelo a la necesidad de que nuestros presidentes vengan a ayudarnos a salir de este gran problema.
lunes, noviembre 6
¡Voy a inventar el amor!
-¡Voy a inventar el amor!
Sus ojos se llenaron de ambición cuando dijo la última palabra, esa que al pronunciarse produce el juego de labios y lengua más exquisito del español. A-MOR Al decir amor, nuestra lengua comienza su viaje desde el fondo de la boca, hasta empujar a los labios tan lejos como sea posible. A-MOR Y es hermosa la palabra, porque su manera de ser pronunciada, es análoga a lo que expresa: Sacar desde lo más profundo de nuestro corazón el sentimiento que nos transforma hasta donde el resto de la gente lo pueda comprender.
Si no es por la belleza de la palabra, estoy seguro que de su boca habrían caído gotas de saliva por lo emocionada que estaba. Parecía tan extasiada como el hombre que se acaba de convertir en padre, tan nervioso como el adolescente que vio pasar a su primer amor y tan excitado como la mujer que esta apunto de ser infiel por primera vez. Su cuerpo completo le temblaba y su corazón estaba a punto de detenerse por un instante que simulaba ser una eternidad.
-Mi princesa, temo decirte que ya fue inventado.
-¡Voy a inventar el amor!
No le importaba lo que le decían, ni lo que escuchaba. Mucho menos le interesaban las cosas que le pasaban por la cabeza, y que –como el decía- conlleva inventar el amor. Después sin duda, tendría tiempo y obligación para pensar en los detalles, en las formalidades y burocracias que el copyright implica. No era ese instante de inspiración, apropiado para quemar pensamientos, pero sobre todo atención en ociosidades como las referencias obligatorias que inspiraban su invento. Ella sólo quería pensar en la magnifica decisión que unos minutos antes había tomado, y que sin dudar, la marcaría como un ataque sexual a lo largo de su vida. Además, el eco de sus palabras todavía resonaba en su corazón, y le hacía sentir el único orgasmo que hasta aquel momento insólito para ella y la humanidad había tenido. Los filósofos, al enterarse de lo acontecido, sin duda lanzarían sus mentes y agudos razonamientos a donde ella estuviera para estudiar con detalle lo que había dicho hacer. Los científicos agotarían sus cuadernos con hipótesis sencillas y fáciles de comprobar, que desglosarían el invento en pequeños problemas para finalmente, comprenderlo pero sobre todo, comprobarlo mejor. Los religiosos saltarían de su letargo sagrado y acusarían a la mujer de hereje. En cada misa se le mencionaría como una prueba de la falta de fe en la –según sus propias palabras- humanidad descarrilada que blasfema contra dios. Esto poco a poco, quemaría a la mujer como a la vieja usanza medieval aunque esta vez sin fuego y con un nuevo sentido de la palabra. En los libros de historia, aparecería como algo anecdótico y nada más, sin condecoraciones ni adulaciones, tan sólo su nombre, la fecha, con suerte el entorno social en que nació su invención, y lo que había inventado, simple y llanamente: “inventó el amor”. Como si fuera poca cosa, como si no se necesitara de ingenio y sobre todo dedicación. “No te puedes despertar un día e inventar el amor” dirían los que nunca están de acuerdo, y sin preocuparles ni saber nada más de lo que esta mujer estaba a punto de hacer, hasta saldrían a protestar a las calles con pancartas hechas sin dedicación, tan sólo con ganas de molestar y que se noten en la televisión, en palabras de mi abuela, lo harían sin amor.
Mientras la hermosa genio alababa en su mente su joven y prematura creación, el hombrecillo de su derecha insistía en protestarle, al grado de casi exigirle no inventar lo que el estaba seguro haber visto antes en algún lugar de este planeta.
-¿Qué necesidad hay de reinventar algo como el amor? Tú menos que nadie deberías preocuparte por eso princesa, mejor ocúpate de tu salud, que por cierto últimamente no ha estado del todo bien.
La mujer, continuaba sin entender lo que decía su voz al salir de esos labios con movimientos intermitentes e inexpugnables, mientras que el hombre continuaba dando razones y deberes por los cuales no permitiría que inventara el amor. La seguía llamando princesa, aunque sin ningún dejo de cariño o aprecio, incluso pareciera que “princesa” era su nombre y no su tierno modo de llamarle. En fin, el hombre después de un rato, pareció cansarse, su firme propósito se debilitaba a medida que hablaba sin pensar y sin ser atendido, hasta que se sentó y miró a la mujer que seguía poseída por la inspiración y la gloria. Al cabo de un rato, ni siquiera le dirigía la mirada y parecía ser el quien la ignoraba. Por su puesto que eso sólo es su manera de ver, porque para la inventora del siglo, la presencia de aquel hombre, era igual de significante que la de un meteorito a millones de años luz que se aleja de la tierra, y cuando acabó el momento de la inspiración, puso su corazón en la tierra y comenzó a trabajar con la complicada empresa.
Al principio entendió que debía sacar todo lo que había guardado a lo largo de su vida dentro del corazón, y no sólo eso, pronto también comprendió que no podía ver más aquello que la había rodeado y causado toda la variedad de sentimientos, excepto uno, el amor. El odio y rencor debían ser los primero en esfumarse, de ahí la impotencia y el enojo, la rebeldía y hasta la libertad, porque quien ha amado, jamás será libre. Cuando hubo terminado de vaciar su corazón, tiró todo lo que le cupo durante 33 años -que vaya era mucho- por un barranco y lo olvidó para nunca pensar más en todo aquello. Al parecer, su corazón, o la envoltura que quedaba de este, estaba lleno de nudos y heridas, lo sanó y lo limpió por completo.
Pero el corazón no era lo único que debía arreglar, su mente también necesitaba cambiar y convertirse en algo totalmente nuevo, pero, para hacer esto más complicado, esta vez no la podía vaciar, y necesitaba colar con la tela más fina del mundo las cosas que había decidido tirar. Entre ellas estaban muchos detalles y tonterías de humanos, algunas anécdotas y otras cifras por completo inútiles en la vida que estaba por empezar. Afortunadamente, nunca desechó las cosas importantes de su mente, como la astucia y la pronta diferenciación entre lo bueno y lo malo que sus padres le habían dejado. Se quedaron en la memoria algunos nombres y uno que otro número telefónico, pero nada más que pusiera en riesgo su olvido. Se limpió las manos y comenzó a trabajar. Erróneamente comenzó con el hombre de sus sueños, lo que le valió algunos minutos de desesperación por no lograr su cometido. Sabía que el amor lo hacían las pequeñas cosas, y se comenzó a preocupar por los detalles que hace un rato había borrado. Por fortuna, era demasiado paciente, entonces se tranquilizó y comenzó de nuevo a pensar pero esta vez desde que comenzó su vida. Recordó algunos de los detalles que había dejado de sus amigos y hasta del perro que un día le regalaron y sus papas vendieron antes del mes. La añoranza de aquellos tiempos, en que gente sin ningún vinculo genético le había ayudado tanto a convertirse en alguien sin pedir nada a cambio le causó algunas lágrimas, pero pronto se repuso y siguió con lo que quería hacer, sabiendo que iba por buen camino. Llegó así, con los recuerdos de su familia, con algunas cosas que habían hecho por el, y lo que recordaba le habían dado sin pedir nada a cambio, la muestras de afecto y el cariño incondicional. Otra vez se equivoco al creer que las lágrimas serían mayores, pero ciertamente las hubo, y se repuso de nuevo ante la nostalgia de esa gente.
Quedaban dos personas, una era el hombre de sus sueños y la otra era ella misma, y aunque no estaba segura del orden en que los recordaría, estaba confiada que en cualquier instante del éxtasis que le iban a causar sus recuerdos, aparecería el amor. Por fin, y después de unos instantes de duda, decidió pensar en si misma, se recordó como era, y como se había soñado. Por su mente pasaron sus triunfos y batallas ganadas, se dio cuenta que la persona en que había soñado, no era tan diferente de la que se convirtió a lo largo de los recuerdos, y que si uno tiene poco poder de observación, dirá que son la misma. Un gran placer recorrió su piel, y esta vez la piel se le puso chinita, una lágrima rozaba su mejilla mientras caía, pero el amor, no aparecía.
-Eso quiere decir que hice bien en dejar a mi querido al final, porque con el aparecerá por fin el amor.
Ahora su mente la lleno de los labios que la habían seducido un día hace mucho tiempo, de los dedos que la acariciaban y de las palabras dulces que entraban a sus oídos después de tocar el corazón. La intensidad crecía, y su mente era un collage de caricias, abrazos, besos y murmullos de placer. Pero el invento, no se presentaba, la desesperación la tomó por sorpresa, e invadió sus venas, haciendo que forzara y hasta inventara momentos que nunca ocurrieron entre ella y su hombre.
-¿qué he hecho mal para no poder lograr lo que quiero?
Se dijo entre dientes, cuando el chico que la llamaba princesa se levantó del asiento y le susurro, esta vez con voz tierna:
-No has hecho nada mal, pero es que el amor ya ha sido inventado, fue ayer, y digamos que lo hicimos tú y yo…
Sus ojos se llenaron de ambición cuando dijo la última palabra, esa que al pronunciarse produce el juego de labios y lengua más exquisito del español. A-MOR Al decir amor, nuestra lengua comienza su viaje desde el fondo de la boca, hasta empujar a los labios tan lejos como sea posible. A-MOR Y es hermosa la palabra, porque su manera de ser pronunciada, es análoga a lo que expresa: Sacar desde lo más profundo de nuestro corazón el sentimiento que nos transforma hasta donde el resto de la gente lo pueda comprender.
Si no es por la belleza de la palabra, estoy seguro que de su boca habrían caído gotas de saliva por lo emocionada que estaba. Parecía tan extasiada como el hombre que se acaba de convertir en padre, tan nervioso como el adolescente que vio pasar a su primer amor y tan excitado como la mujer que esta apunto de ser infiel por primera vez. Su cuerpo completo le temblaba y su corazón estaba a punto de detenerse por un instante que simulaba ser una eternidad.
-Mi princesa, temo decirte que ya fue inventado.
-¡Voy a inventar el amor!
No le importaba lo que le decían, ni lo que escuchaba. Mucho menos le interesaban las cosas que le pasaban por la cabeza, y que –como el decía- conlleva inventar el amor. Después sin duda, tendría tiempo y obligación para pensar en los detalles, en las formalidades y burocracias que el copyright implica. No era ese instante de inspiración, apropiado para quemar pensamientos, pero sobre todo atención en ociosidades como las referencias obligatorias que inspiraban su invento. Ella sólo quería pensar en la magnifica decisión que unos minutos antes había tomado, y que sin dudar, la marcaría como un ataque sexual a lo largo de su vida. Además, el eco de sus palabras todavía resonaba en su corazón, y le hacía sentir el único orgasmo que hasta aquel momento insólito para ella y la humanidad había tenido. Los filósofos, al enterarse de lo acontecido, sin duda lanzarían sus mentes y agudos razonamientos a donde ella estuviera para estudiar con detalle lo que había dicho hacer. Los científicos agotarían sus cuadernos con hipótesis sencillas y fáciles de comprobar, que desglosarían el invento en pequeños problemas para finalmente, comprenderlo pero sobre todo, comprobarlo mejor. Los religiosos saltarían de su letargo sagrado y acusarían a la mujer de hereje. En cada misa se le mencionaría como una prueba de la falta de fe en la –según sus propias palabras- humanidad descarrilada que blasfema contra dios. Esto poco a poco, quemaría a la mujer como a la vieja usanza medieval aunque esta vez sin fuego y con un nuevo sentido de la palabra. En los libros de historia, aparecería como algo anecdótico y nada más, sin condecoraciones ni adulaciones, tan sólo su nombre, la fecha, con suerte el entorno social en que nació su invención, y lo que había inventado, simple y llanamente: “inventó el amor”. Como si fuera poca cosa, como si no se necesitara de ingenio y sobre todo dedicación. “No te puedes despertar un día e inventar el amor” dirían los que nunca están de acuerdo, y sin preocuparles ni saber nada más de lo que esta mujer estaba a punto de hacer, hasta saldrían a protestar a las calles con pancartas hechas sin dedicación, tan sólo con ganas de molestar y que se noten en la televisión, en palabras de mi abuela, lo harían sin amor.
Mientras la hermosa genio alababa en su mente su joven y prematura creación, el hombrecillo de su derecha insistía en protestarle, al grado de casi exigirle no inventar lo que el estaba seguro haber visto antes en algún lugar de este planeta.
-¿Qué necesidad hay de reinventar algo como el amor? Tú menos que nadie deberías preocuparte por eso princesa, mejor ocúpate de tu salud, que por cierto últimamente no ha estado del todo bien.
La mujer, continuaba sin entender lo que decía su voz al salir de esos labios con movimientos intermitentes e inexpugnables, mientras que el hombre continuaba dando razones y deberes por los cuales no permitiría que inventara el amor. La seguía llamando princesa, aunque sin ningún dejo de cariño o aprecio, incluso pareciera que “princesa” era su nombre y no su tierno modo de llamarle. En fin, el hombre después de un rato, pareció cansarse, su firme propósito se debilitaba a medida que hablaba sin pensar y sin ser atendido, hasta que se sentó y miró a la mujer que seguía poseída por la inspiración y la gloria. Al cabo de un rato, ni siquiera le dirigía la mirada y parecía ser el quien la ignoraba. Por su puesto que eso sólo es su manera de ver, porque para la inventora del siglo, la presencia de aquel hombre, era igual de significante que la de un meteorito a millones de años luz que se aleja de la tierra, y cuando acabó el momento de la inspiración, puso su corazón en la tierra y comenzó a trabajar con la complicada empresa.
Al principio entendió que debía sacar todo lo que había guardado a lo largo de su vida dentro del corazón, y no sólo eso, pronto también comprendió que no podía ver más aquello que la había rodeado y causado toda la variedad de sentimientos, excepto uno, el amor. El odio y rencor debían ser los primero en esfumarse, de ahí la impotencia y el enojo, la rebeldía y hasta la libertad, porque quien ha amado, jamás será libre. Cuando hubo terminado de vaciar su corazón, tiró todo lo que le cupo durante 33 años -que vaya era mucho- por un barranco y lo olvidó para nunca pensar más en todo aquello. Al parecer, su corazón, o la envoltura que quedaba de este, estaba lleno de nudos y heridas, lo sanó y lo limpió por completo.
Pero el corazón no era lo único que debía arreglar, su mente también necesitaba cambiar y convertirse en algo totalmente nuevo, pero, para hacer esto más complicado, esta vez no la podía vaciar, y necesitaba colar con la tela más fina del mundo las cosas que había decidido tirar. Entre ellas estaban muchos detalles y tonterías de humanos, algunas anécdotas y otras cifras por completo inútiles en la vida que estaba por empezar. Afortunadamente, nunca desechó las cosas importantes de su mente, como la astucia y la pronta diferenciación entre lo bueno y lo malo que sus padres le habían dejado. Se quedaron en la memoria algunos nombres y uno que otro número telefónico, pero nada más que pusiera en riesgo su olvido. Se limpió las manos y comenzó a trabajar. Erróneamente comenzó con el hombre de sus sueños, lo que le valió algunos minutos de desesperación por no lograr su cometido. Sabía que el amor lo hacían las pequeñas cosas, y se comenzó a preocupar por los detalles que hace un rato había borrado. Por fortuna, era demasiado paciente, entonces se tranquilizó y comenzó de nuevo a pensar pero esta vez desde que comenzó su vida. Recordó algunos de los detalles que había dejado de sus amigos y hasta del perro que un día le regalaron y sus papas vendieron antes del mes. La añoranza de aquellos tiempos, en que gente sin ningún vinculo genético le había ayudado tanto a convertirse en alguien sin pedir nada a cambio le causó algunas lágrimas, pero pronto se repuso y siguió con lo que quería hacer, sabiendo que iba por buen camino. Llegó así, con los recuerdos de su familia, con algunas cosas que habían hecho por el, y lo que recordaba le habían dado sin pedir nada a cambio, la muestras de afecto y el cariño incondicional. Otra vez se equivoco al creer que las lágrimas serían mayores, pero ciertamente las hubo, y se repuso de nuevo ante la nostalgia de esa gente.
Quedaban dos personas, una era el hombre de sus sueños y la otra era ella misma, y aunque no estaba segura del orden en que los recordaría, estaba confiada que en cualquier instante del éxtasis que le iban a causar sus recuerdos, aparecería el amor. Por fin, y después de unos instantes de duda, decidió pensar en si misma, se recordó como era, y como se había soñado. Por su mente pasaron sus triunfos y batallas ganadas, se dio cuenta que la persona en que había soñado, no era tan diferente de la que se convirtió a lo largo de los recuerdos, y que si uno tiene poco poder de observación, dirá que son la misma. Un gran placer recorrió su piel, y esta vez la piel se le puso chinita, una lágrima rozaba su mejilla mientras caía, pero el amor, no aparecía.
-Eso quiere decir que hice bien en dejar a mi querido al final, porque con el aparecerá por fin el amor.
Ahora su mente la lleno de los labios que la habían seducido un día hace mucho tiempo, de los dedos que la acariciaban y de las palabras dulces que entraban a sus oídos después de tocar el corazón. La intensidad crecía, y su mente era un collage de caricias, abrazos, besos y murmullos de placer. Pero el invento, no se presentaba, la desesperación la tomó por sorpresa, e invadió sus venas, haciendo que forzara y hasta inventara momentos que nunca ocurrieron entre ella y su hombre.
-¿qué he hecho mal para no poder lograr lo que quiero?
Se dijo entre dientes, cuando el chico que la llamaba princesa se levantó del asiento y le susurro, esta vez con voz tierna:
-No has hecho nada mal, pero es que el amor ya ha sido inventado, fue ayer, y digamos que lo hicimos tú y yo…
domingo, noviembre 5
"el lugar"
Hola, soy poncho, saludos a todos y haber que les parece el texto.
Este era un lugar lleno de gente. La gente era de todas las razas que el humano ha inventado, practicaba todos los ritos que la humanidad había necesitado y hasta hablaban todos los idiomas en que un humano se ha expresado. Las personas que estaban ahí, eran –como se suele decir- gente común y corriente: respiraban, olían comían y hasta sentían. Algunos de ellos se amaban, otros pocos se odiaban, pero la mayoría, para desgracia de las utopías, se ignoraban. Lo hacían con destreza y euritmia, como si llevasen toda una vida practicándolo, si no es porque en sus caras no había goce o deleite, podría asegurarles que lo disfrutaban. Es extraño, pero se me viene a la mente que ignorar podría convertirse en un arte con el paso del tiempo, y si las cosas siguen así, hasta habrá una ciencia que lo estudie. Y vaya que habrá muchas cosas que estudiar, porque la dedicación ya mencionada con la que la gente ignora a otro, me hace pensar en lo absurdo que resulta el término para este tipo de acciones. Al parecer, se escoge con absoluta delicadeza la persona sobre la que pondremos toda nuestra atención, y aparentaremos no captar su presencia. Llegados hasta ese punto, me doy cuenta que en realidad no se ignora a una persona, sino se ignora a todas las demás con las que no nos concentramos, además que el terminó no es correcto, a comparación de decir “aparentar que ignoramos”. Pero mejor le dejare estos problemas a la futura ciencia, que por cierto yo vaticine que existiría antes que cualquier esoterista aprovechado, y regresando al sitio aquel, donde la gente seguía ignorando al de enfrente, al de alado y cualquier otro que siguiera respirando. El tiempo pasaba y como es de esperarse, la gente se comenzó a impacientar por algo de lo que nadie estaba seguro qué era. El CO2 era cada vez más molesto en el cuerpo de las personas, que involuntariamente, pedían oxigeno de distintas maneras: algunos bostezaban, otros guiñaban los ojos y hasta hubo quienes sonrieron, todo esto siendo cuidadosos de no dejar de ignorar a alguien a la vez. Cuando el tiempo de esperar, supero las expectativas y paciencia de los humanos que ahí estaban y habían decidido no moverse de sus lugares por ningún motivo, la desesperación se apoderó de la gente que comenzó a alucinar que “el lugar” se hacía cada vez más chico y el espacio vital se limitaba con las personas que te rodeaban. Ignorar, obviamente se hacía más difícil cuando el cabello de quien estaba enfrente se confundía con tus pestañas. La gente sensata, decidió no ignorar a la gente de su alrededor, y sabiamente comenzaron a ignorar a aquellos que recordaban haber visto cuando el lugar era lo suficientemente grande para ver a más de las 9 personas que ahora rozaban tu cuerpo. Esto incremento la dificultad de ignorar, porque ahora no podías ver a quien ignorabas y tenías que hacer un esfuerzo mental por imaginar sus muecas cuando tú girabas la cabeza para no verlo. Este ejercicio mental desgastó a la gente, que comenzó a desmayarse sobre la humanidad de los otros. El desmayarse o no, dependió de cánones totalmente aleatorios, pero al final, todos los hombres y mujeres que se habían dado cita en el lugar, ejercían fuerza con su peso sobre el otro, mientras que el otro, hacía lo mismo. Así es como se pudieron sostener más de un año de plutón, hasta que una de las mujeres que estaba en el medio, logró despertar, y como por arte de magia comenzó a cantar con lo que un ateo hubiera juzgado como la voz de dios, olvidándose por completo de todo lo que la rodeaba, la mujer pronunciaba cada palabra después de sentir lo que esta le expresaba. Sus labios se movían al compás de un ritmo angelical que era inherente de su voz y así, rompió el hechizo: el lugar desapareció, la gente despertó y acompañaron con sus voces la canción que estaba a punto de terminar.
Este era un lugar lleno de gente. La gente era de todas las razas que el humano ha inventado, practicaba todos los ritos que la humanidad había necesitado y hasta hablaban todos los idiomas en que un humano se ha expresado. Las personas que estaban ahí, eran –como se suele decir- gente común y corriente: respiraban, olían comían y hasta sentían. Algunos de ellos se amaban, otros pocos se odiaban, pero la mayoría, para desgracia de las utopías, se ignoraban. Lo hacían con destreza y euritmia, como si llevasen toda una vida practicándolo, si no es porque en sus caras no había goce o deleite, podría asegurarles que lo disfrutaban. Es extraño, pero se me viene a la mente que ignorar podría convertirse en un arte con el paso del tiempo, y si las cosas siguen así, hasta habrá una ciencia que lo estudie. Y vaya que habrá muchas cosas que estudiar, porque la dedicación ya mencionada con la que la gente ignora a otro, me hace pensar en lo absurdo que resulta el término para este tipo de acciones. Al parecer, se escoge con absoluta delicadeza la persona sobre la que pondremos toda nuestra atención, y aparentaremos no captar su presencia. Llegados hasta ese punto, me doy cuenta que en realidad no se ignora a una persona, sino se ignora a todas las demás con las que no nos concentramos, además que el terminó no es correcto, a comparación de decir “aparentar que ignoramos”. Pero mejor le dejare estos problemas a la futura ciencia, que por cierto yo vaticine que existiría antes que cualquier esoterista aprovechado, y regresando al sitio aquel, donde la gente seguía ignorando al de enfrente, al de alado y cualquier otro que siguiera respirando. El tiempo pasaba y como es de esperarse, la gente se comenzó a impacientar por algo de lo que nadie estaba seguro qué era. El CO2 era cada vez más molesto en el cuerpo de las personas, que involuntariamente, pedían oxigeno de distintas maneras: algunos bostezaban, otros guiñaban los ojos y hasta hubo quienes sonrieron, todo esto siendo cuidadosos de no dejar de ignorar a alguien a la vez. Cuando el tiempo de esperar, supero las expectativas y paciencia de los humanos que ahí estaban y habían decidido no moverse de sus lugares por ningún motivo, la desesperación se apoderó de la gente que comenzó a alucinar que “el lugar” se hacía cada vez más chico y el espacio vital se limitaba con las personas que te rodeaban. Ignorar, obviamente se hacía más difícil cuando el cabello de quien estaba enfrente se confundía con tus pestañas. La gente sensata, decidió no ignorar a la gente de su alrededor, y sabiamente comenzaron a ignorar a aquellos que recordaban haber visto cuando el lugar era lo suficientemente grande para ver a más de las 9 personas que ahora rozaban tu cuerpo. Esto incremento la dificultad de ignorar, porque ahora no podías ver a quien ignorabas y tenías que hacer un esfuerzo mental por imaginar sus muecas cuando tú girabas la cabeza para no verlo. Este ejercicio mental desgastó a la gente, que comenzó a desmayarse sobre la humanidad de los otros. El desmayarse o no, dependió de cánones totalmente aleatorios, pero al final, todos los hombres y mujeres que se habían dado cita en el lugar, ejercían fuerza con su peso sobre el otro, mientras que el otro, hacía lo mismo. Así es como se pudieron sostener más de un año de plutón, hasta que una de las mujeres que estaba en el medio, logró despertar, y como por arte de magia comenzó a cantar con lo que un ateo hubiera juzgado como la voz de dios, olvidándose por completo de todo lo que la rodeaba, la mujer pronunciaba cada palabra después de sentir lo que esta le expresaba. Sus labios se movían al compás de un ritmo angelical que era inherente de su voz y así, rompió el hechizo: el lugar desapareció, la gente despertó y acompañaron con sus voces la canción que estaba a punto de terminar.
martes, octubre 31
El Hombre (de Poncho)
el hombre
(esta largo, lo se, pero porfacor, tomense la molestia de leerlo, a mi me gusto mucho)
Este era un hombre que caminaba por la banqueta de una calle, solía hacer lo mismo todos los días del año. Exceptuando, claro esta, los fines de semana, cuado visitaba a su familia, que vivía a las afueras de la ciudad. El hombre, que es la manera en que lo llamaré por respeto a su historia, de lunes a viernes vivía exactamente lo mismo: por la mañana iba a trabajar, tenía un trabajo cómodo y sin preocupaciones aparentes, aunque la verdad es que era él a quien no le preocupaba nada. Quienes decían conocerlo, aseguraban su homosexualidad e incluso inventaban historias grotescas de lo que según ellos, sucedía en el baño de hombres cuando él entraba. La verdad, es que nadie creía en esas historias, y sólo las utilizaban para reírse un rato y distraerse de la rutina. Misma cosa para la que les servía el hombre, porque para ser sinceros, nunca les importo. Este hecho, a las personas como ustedes seguramente les parecerá triste, pero para el hombre en cuestión, no era más que un detalle gracioso. Las cosas que le importaban eran otras, o mejor dicho era otra: amaba la rutina, le encantaba tener la oportunidad de hacer siempre lo mismo. Es más, y lo digo sin ganas de exagerar, todos los días que se despertaba, agradecía a dios una sola cosa: “mi monótona vida” como solía llamarle en sus rezos. Era fascinante la manera en que el hombre la llevaba a cabo, con una decisión y convencimiento dignos de cristo cuando adoctrinaba. Cada detalle, era repetido una y otra vez conforme pasaban los días, y la parcimonia con la que actuaba, causaba estrés en la gente que le rodeaba. Adjetivos para su manera de ser, pero sobre todo de estar, nunca faltaron, pero yo resumiré los que conozco en una frase que me gusta particularmente: “actuaba casi religiosamente”.
Después de ir al trabajo, repetía el menú que llevaba comiendo desde hacia varios años en la fonda que él mismo inauguró un martes a las 3 de la tarde para ser exactos. Antes de eso, he de mencionar que sufrió una gran perdida al enterarse que en el MC Donalds de junto cambiaron al joven que lo había despachado durante 10 años con 5 meses y 3 semanas para ser exacto. Este hecho, sin duda le causó un trauma, que le genero la necesidad de pedirle al dueño de la fonda que nunca, antes claro de su inevitable muerte, dejara de atender su negocio los días Lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, como se lo repetía palabra por palabra después de el habitual: “buenas tardes señor, le pido que me sirva unas patatas frías en un plato de unicel con mucha, pero óigalo bien, mucha catsup y tanta mostaza como le quepa a una cucharada sopera del castillo de Versalles, de tomar, he de decirle que me gusta mucho la coca, aunque si no tiene una bien fría, le agradeceré un baso con agua”. El hombre que lo atendía, quien por cierto no era el dueño, no se atrevió nunca a decirle que aquel local no era una fonda, sino una tlapalería, y que lo que le daba de comer, no eran patatas, sino el lunch que le mandaba su mujer todos los días, mismo que el cambiaba por una sopa caliente llevada ala tlapalería por una chica con escotes dignos de hacer pecar de pensamiento, palabra obra u omisión hasta el mismísimo cardenal de la ciudad. Ya hablar de la cuchara del palacio de Versalles, me parecería una burla innecesaria hacia aquel hombre, y me limitare a decir que el empleado, nunca supo a que se refería con castillo. Como se darán cuenta, la vida del hombre no era muy dichosa, y debo aclarar en este punto de la historia, que no tenía ningún problema mental reconocido por la ciencia, y lo único que le pasaba es que, como se dice vulgarmente, el hombre tenía mal de amores.
Si, tal como lo acaban de leer, y no les extrañe que una persona tan rara como él, estuviera enamorado, porque todos tienen derecho, pero más bien el privilegió de estar enamorados. La duda, intentando adivinar lo que piensan, seria ¿de que clase de mujer (descartando la idea de su homosexualidad) se enamoraría un obsesivo de la rutina como el hombre. Algunos dirían en broma que se enamoro de robotina la de los supersónicos por aquello de la monotonía, pero la verdad es mucho más escalofriante para su suerte. Se enamoro de una trota mundos, de una chica que perdió a sus padres antes de acabar la universidad, y tan pronto como se acabo la herencia viajando por el mundo, sus amigos dicen que sentó cabeza y busco trabajo. Aunque ellos lo decían sarcásticamente, porque lo único que cambió en aquella joven que además era bella (a secas), es que ya no viajaba. Nunca encontró un trabajo formal (llamándole así a aquel del que puedes platicar con tu abuelita), aunque las ropas que usaba en verdad que eran serias. Utilizaba la lencería más fina y “sexy” que jamás un hombre habría soñado. En cuanto a su cuerpo, era apenas lo suficientemente lindo, para que aquellas prendas se vieran bien y le ayudaran un poco a provocar a los hombres. Digamos que ella, era apenas el maniquí que presumía por doquier los encajes de colores tan variados como los ojos de una mosca. Tenía clientes de todo tipo, pero principalmente hombres casados que quisieran “experimentar cosas nuevas” como decía en su eslogan publicitario. Debido a la dedicación que tenía para escoger a sus clientes, porque como toda buena vendedora de placer fingido nunca dejo que un hombre la escogiera sin antes ponerle el ojo, ganaba lo que necesitaba para vivir honradamente, y comprar la ropa que tanto éxito le traía. No dudo que si el hombre hubiese sabido que la chica de sus ojos se dedicaba al trabajo más añejo del mundo, alguna mueca de dolor aparecería en su rostro, pero el hombre era tan iluso para esas cosas, que jamás, ni aunque dios hubiera bajado a decírselo lo creería.
La conoció un día cuando se subía metro, después de comer, al dirigirse a su casa. La conmoción que le causo encontrarse con sus ojos, lo dejo perplejo por dos cosas: la primera la definió el como “el encuentro perfecto de un desconocido con su anhelo de toda la vida”, y la segunda, por el miedo que ese escape momentáneo de su rutina le causó. Para fortuna de esta historia, el hombre, durante los próximos 3 días, encontró a la misma mujer en el mismo tren del metro que día a día lo llevaba a su casa. Por supuesto que la mujer, nunca lo volvió a mirar, y nunca iba a recordar ese momento que tal vez el hombre invento, de verse mutuamente a los ojos. El hombre, que no tenía muchas cosas en que pensar, decidió hacerle un espacio en su cabeza, después en su corazón, pero lo mas importante: en su rutina, y decidió esperarla cada día al subirse al metro.
Desgraciadamente, como se podrán imaginar, la mujer no tenía clientes de a diario, ni siquiera, de los días Lunes, martes, miércoles, jueves y viernes como solía decir el hombre. Ni modo, pero hemos dicho que eran sus clientes, no sus esposos, y esa coincidencia que duró tres días tan sólo se debía a un joven esposo que estaba a punto de cambiarse de ciudad y quería llevarse un buen recuerdo de la joven maravillas (como groseramente la llamaba). Pero el esposo se fue, y dejo al hombre sin la posibilidad de ver a la chica de sus sueños. Él, había decidió esperarla, y no pensaba cambiar su rutina de nuevo. Ahora, todos los días, volteaba a ver al subirse al metro, rumbo a los tres lados en que la había visto durante los tres días más infelices de su vida como solía recordarlos antes de dormirse. Por si las dudas, a demás de ver los 3 lados, decidía voltear a uno nuevo. Comenzó con los asientos, pero el tiempo fue pasando, y terminó por conocer el vagón en toda su extensión, cuando algún joven maldoso rayaba o pintaba el vagón, el hombre no hacía más que estremecerse imaginando lo peor: aquel no era su vagón. Así pasó el tiempo, su rutina era repetida cada vez con más lentitud pero mayor exactitud. Los otros vagones fueron cambiados por unos más nuevos, pero este, siguió siendo el mismo.
Aproximadamente unas 100 veces para no exagerar, la gente comió sus doce uvas y pidió sus 12 deseos, celebración de la que obviamente el hombre estaba en contra por sus firmes creencias en la constancia, cuando algo magnificó sucedió. Él, a su edad, difícilmente podía sostenerse, y la gente, como suele ser de bondadosa, le cedía el lugar desde hace más de medio siglo. Junto a él, dejaba su sombrero con el pretexto de esperar a alguien. Esto como se podrán imaginar, les molestaba a los demás humanos que viajaban en el vagón, y le veían con ojos de lástima y enojo cada vez que el hombre rechazaba ceder el lugar que estaba a su lado. Entonces, sucedió lo increíble, una estación antes de que el hombre bajara a su casa, la chica que alguna vez vio, pero de la que sólo quedaba el recuerdo de sus ojos, subió al metro. Con sus pasos de mujer madura, pero nunca avejentada ni sus dotes de hermosura olvidados, traspasó el santuario de aquel hombre hasta que se puso frente a él. No le dijó nada, y aunque la voz le temblara, juntó el valor acumulado durante toda su vida y le dijo, “he apartado este lugar para usted”. La mujer lo miró como tratando de decirle algo y finalmente articuló: “muchas gracias, pero he de aceptar que prefiero el lugar donde usted esta sentado, haga el favor de retirarse de ahí y dejar que alguien más se siente donde esta su sombrero”. En ese mismo instante el hombre murió, pero no de viejo, ni de desamor, murió por la impresión que aquel momento le causó a su “monótona vida”.
(esta largo, lo se, pero porfacor, tomense la molestia de leerlo, a mi me gusto mucho)
Este era un hombre que caminaba por la banqueta de una calle, solía hacer lo mismo todos los días del año. Exceptuando, claro esta, los fines de semana, cuado visitaba a su familia, que vivía a las afueras de la ciudad. El hombre, que es la manera en que lo llamaré por respeto a su historia, de lunes a viernes vivía exactamente lo mismo: por la mañana iba a trabajar, tenía un trabajo cómodo y sin preocupaciones aparentes, aunque la verdad es que era él a quien no le preocupaba nada. Quienes decían conocerlo, aseguraban su homosexualidad e incluso inventaban historias grotescas de lo que según ellos, sucedía en el baño de hombres cuando él entraba. La verdad, es que nadie creía en esas historias, y sólo las utilizaban para reírse un rato y distraerse de la rutina. Misma cosa para la que les servía el hombre, porque para ser sinceros, nunca les importo. Este hecho, a las personas como ustedes seguramente les parecerá triste, pero para el hombre en cuestión, no era más que un detalle gracioso. Las cosas que le importaban eran otras, o mejor dicho era otra: amaba la rutina, le encantaba tener la oportunidad de hacer siempre lo mismo. Es más, y lo digo sin ganas de exagerar, todos los días que se despertaba, agradecía a dios una sola cosa: “mi monótona vida” como solía llamarle en sus rezos. Era fascinante la manera en que el hombre la llevaba a cabo, con una decisión y convencimiento dignos de cristo cuando adoctrinaba. Cada detalle, era repetido una y otra vez conforme pasaban los días, y la parcimonia con la que actuaba, causaba estrés en la gente que le rodeaba. Adjetivos para su manera de ser, pero sobre todo de estar, nunca faltaron, pero yo resumiré los que conozco en una frase que me gusta particularmente: “actuaba casi religiosamente”.
Después de ir al trabajo, repetía el menú que llevaba comiendo desde hacia varios años en la fonda que él mismo inauguró un martes a las 3 de la tarde para ser exactos. Antes de eso, he de mencionar que sufrió una gran perdida al enterarse que en el MC Donalds de junto cambiaron al joven que lo había despachado durante 10 años con 5 meses y 3 semanas para ser exacto. Este hecho, sin duda le causó un trauma, que le genero la necesidad de pedirle al dueño de la fonda que nunca, antes claro de su inevitable muerte, dejara de atender su negocio los días Lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, como se lo repetía palabra por palabra después de el habitual: “buenas tardes señor, le pido que me sirva unas patatas frías en un plato de unicel con mucha, pero óigalo bien, mucha catsup y tanta mostaza como le quepa a una cucharada sopera del castillo de Versalles, de tomar, he de decirle que me gusta mucho la coca, aunque si no tiene una bien fría, le agradeceré un baso con agua”. El hombre que lo atendía, quien por cierto no era el dueño, no se atrevió nunca a decirle que aquel local no era una fonda, sino una tlapalería, y que lo que le daba de comer, no eran patatas, sino el lunch que le mandaba su mujer todos los días, mismo que el cambiaba por una sopa caliente llevada ala tlapalería por una chica con escotes dignos de hacer pecar de pensamiento, palabra obra u omisión hasta el mismísimo cardenal de la ciudad. Ya hablar de la cuchara del palacio de Versalles, me parecería una burla innecesaria hacia aquel hombre, y me limitare a decir que el empleado, nunca supo a que se refería con castillo. Como se darán cuenta, la vida del hombre no era muy dichosa, y debo aclarar en este punto de la historia, que no tenía ningún problema mental reconocido por la ciencia, y lo único que le pasaba es que, como se dice vulgarmente, el hombre tenía mal de amores.
Si, tal como lo acaban de leer, y no les extrañe que una persona tan rara como él, estuviera enamorado, porque todos tienen derecho, pero más bien el privilegió de estar enamorados. La duda, intentando adivinar lo que piensan, seria ¿de que clase de mujer (descartando la idea de su homosexualidad) se enamoraría un obsesivo de la rutina como el hombre. Algunos dirían en broma que se enamoro de robotina la de los supersónicos por aquello de la monotonía, pero la verdad es mucho más escalofriante para su suerte. Se enamoro de una trota mundos, de una chica que perdió a sus padres antes de acabar la universidad, y tan pronto como se acabo la herencia viajando por el mundo, sus amigos dicen que sentó cabeza y busco trabajo. Aunque ellos lo decían sarcásticamente, porque lo único que cambió en aquella joven que además era bella (a secas), es que ya no viajaba. Nunca encontró un trabajo formal (llamándole así a aquel del que puedes platicar con tu abuelita), aunque las ropas que usaba en verdad que eran serias. Utilizaba la lencería más fina y “sexy” que jamás un hombre habría soñado. En cuanto a su cuerpo, era apenas lo suficientemente lindo, para que aquellas prendas se vieran bien y le ayudaran un poco a provocar a los hombres. Digamos que ella, era apenas el maniquí que presumía por doquier los encajes de colores tan variados como los ojos de una mosca. Tenía clientes de todo tipo, pero principalmente hombres casados que quisieran “experimentar cosas nuevas” como decía en su eslogan publicitario. Debido a la dedicación que tenía para escoger a sus clientes, porque como toda buena vendedora de placer fingido nunca dejo que un hombre la escogiera sin antes ponerle el ojo, ganaba lo que necesitaba para vivir honradamente, y comprar la ropa que tanto éxito le traía. No dudo que si el hombre hubiese sabido que la chica de sus ojos se dedicaba al trabajo más añejo del mundo, alguna mueca de dolor aparecería en su rostro, pero el hombre era tan iluso para esas cosas, que jamás, ni aunque dios hubiera bajado a decírselo lo creería.
La conoció un día cuando se subía metro, después de comer, al dirigirse a su casa. La conmoción que le causo encontrarse con sus ojos, lo dejo perplejo por dos cosas: la primera la definió el como “el encuentro perfecto de un desconocido con su anhelo de toda la vida”, y la segunda, por el miedo que ese escape momentáneo de su rutina le causó. Para fortuna de esta historia, el hombre, durante los próximos 3 días, encontró a la misma mujer en el mismo tren del metro que día a día lo llevaba a su casa. Por supuesto que la mujer, nunca lo volvió a mirar, y nunca iba a recordar ese momento que tal vez el hombre invento, de verse mutuamente a los ojos. El hombre, que no tenía muchas cosas en que pensar, decidió hacerle un espacio en su cabeza, después en su corazón, pero lo mas importante: en su rutina, y decidió esperarla cada día al subirse al metro.
Desgraciadamente, como se podrán imaginar, la mujer no tenía clientes de a diario, ni siquiera, de los días Lunes, martes, miércoles, jueves y viernes como solía decir el hombre. Ni modo, pero hemos dicho que eran sus clientes, no sus esposos, y esa coincidencia que duró tres días tan sólo se debía a un joven esposo que estaba a punto de cambiarse de ciudad y quería llevarse un buen recuerdo de la joven maravillas (como groseramente la llamaba). Pero el esposo se fue, y dejo al hombre sin la posibilidad de ver a la chica de sus sueños. Él, había decidió esperarla, y no pensaba cambiar su rutina de nuevo. Ahora, todos los días, volteaba a ver al subirse al metro, rumbo a los tres lados en que la había visto durante los tres días más infelices de su vida como solía recordarlos antes de dormirse. Por si las dudas, a demás de ver los 3 lados, decidía voltear a uno nuevo. Comenzó con los asientos, pero el tiempo fue pasando, y terminó por conocer el vagón en toda su extensión, cuando algún joven maldoso rayaba o pintaba el vagón, el hombre no hacía más que estremecerse imaginando lo peor: aquel no era su vagón. Así pasó el tiempo, su rutina era repetida cada vez con más lentitud pero mayor exactitud. Los otros vagones fueron cambiados por unos más nuevos, pero este, siguió siendo el mismo.
Aproximadamente unas 100 veces para no exagerar, la gente comió sus doce uvas y pidió sus 12 deseos, celebración de la que obviamente el hombre estaba en contra por sus firmes creencias en la constancia, cuando algo magnificó sucedió. Él, a su edad, difícilmente podía sostenerse, y la gente, como suele ser de bondadosa, le cedía el lugar desde hace más de medio siglo. Junto a él, dejaba su sombrero con el pretexto de esperar a alguien. Esto como se podrán imaginar, les molestaba a los demás humanos que viajaban en el vagón, y le veían con ojos de lástima y enojo cada vez que el hombre rechazaba ceder el lugar que estaba a su lado. Entonces, sucedió lo increíble, una estación antes de que el hombre bajara a su casa, la chica que alguna vez vio, pero de la que sólo quedaba el recuerdo de sus ojos, subió al metro. Con sus pasos de mujer madura, pero nunca avejentada ni sus dotes de hermosura olvidados, traspasó el santuario de aquel hombre hasta que se puso frente a él. No le dijó nada, y aunque la voz le temblara, juntó el valor acumulado durante toda su vida y le dijo, “he apartado este lugar para usted”. La mujer lo miró como tratando de decirle algo y finalmente articuló: “muchas gracias, pero he de aceptar que prefiero el lugar donde usted esta sentado, haga el favor de retirarse de ahí y dejar que alguien más se siente donde esta su sombrero”. En ese mismo instante el hombre murió, pero no de viejo, ni de desamor, murió por la impresión que aquel momento le causó a su “monótona vida”.
viernes, julio 7
Hola, primero mando saludos a todos. Me pidieron que si participaba en esto, escribiera cosas interesantes, aunque se a que se referian, no se si haya entendido bien.
Politicadas
Hace un rato hiba en el coche de mi papa cuando me mencionó que habia conocido una persona que vendio su voto por 300 pesos al prd una hora antes de que cerraran las casillas. Junto con este comentario me dijo "pudo haber sido cualquier partido, pero yo conoci a este señor y se los platico". Mi papa es panista, y yo inmediatamente le mencione que "panda" platico acerca de un intento panista por comprar votos en Pachuca. Le dije que seguramente paso lo mismo con muchas personas y otros partidos, pero ojala eso no haya decidido la eleccion. En mi caso no se hablo mas del tema, pero estoy seguro que en muchos otros lugares si no se ha platicado de posibles fraudes, el tema electoral ha sido recurrente. En algunos lugares, incluso he escuchado la palabra "revolucion", cosa que tal vez no me espanta pero me inquieta bastante. Yo apoyo a AMLO, aunque no estoy de acuerdo en sus politicas de polarizacion social. Me parece insensato salir a decir que hay irregularidades en las eleciones, por l omenos a mi parecer, lo que dice puede causar malas interpretaciones en gente poco informada. Quien puede pensar que hay fraude o algo por el estilo. Tambien salio a decir que el IFE habia declarado ya un nuevo presidente, cosa que es mentira, porque el IFE solo dijo los resultados de sus conteos. Todo esto, y las explicaciones que ha venido dando no me parecen otra cosa que patadas de ahogado. Entiendo perfectamente sus ganas de aclarar los resultados, y cre oque ademas de tener el derecho de hacerlo, tiene la obligacion con la gente que voto por el, asi como los que votaron por el pan, en caso de ganar Felipe tienen derecho a verlo con la banda presidencial. Me molesta mucho escuchar comentarios como "AMLO Es un estupido", un ignorante, un irresponsable etc... Creo que tiene muchos errores, pero hay cosas por las que lo prefiero a FElipe Calderon y especialmente a lo que conlleva tener un gobierno de derecha. Si gana el pan, pues tendre que apoyar a el presidente, como supongoq ue deberiamos hacerlo todos. Mientras tanto, me gustaria dejar de esucchar a la gnete decir comentarios ofensivos a AMLO solo por querer que se revisen las votaciones como se puede hacer. ASi como Felipe Calderon seguramente va a ganar gracias a la democracia que declara ganador o perdedor a alguien por un solo voto, me parece justo que Lopez Obrador utilize una arma de nuestra democracia que es la trasnparencia. No pasa nada si se revisa voto por voto, si s ehace ocn forme a la "ley", no tiene alguien ningun derecho de no aprobar las eleciones. Mienstras tanto no hablemos de mas y mejor esperemos a que se agoten as instancias legales. AMLO no ha hecho algo ilegal hasta ahorita, y de su conducta no tendremos que saber mas cuando se terminen de revisar lso votos y seguramente gane Calderon.
En el noticiero donde escuche lo dicho antes, tambien me entere de la noticia de los regalos de bodas que puede recibir el virtual ganador por el distrito federal "marcelo Ebrad". No se si ya lo cepan, pero segun se dice, su mesa de regalos para la boda de este señor esta llena de presnetes sumamente caros, sí, el mismo que su lema es primero los pobres en alianza publicitaria con AMLO. Numero uno, yo no apoyo a este candidato del prd, y lo que le esta apsando, no cre oque deba ser considerado como la informacion de que el señor este, no es una persona fiel a sus ideales. Eso ya se sabe, y lo sabermos todos, sino con pruebas con habladas, la clase politica en mejico es asi, y dificilmente lo va a dejar de ser. Hay tanto dienro en jeugo que dudo uno pueda ser totalmente fiel a lo que "cree". Lo que si significa esta noticia, es la corroboracion de la poca expreiencia politica de este hombre, sin el colmillo necesario (halbnado en ell buen sentido, no del corruptivo) para enfrentar un cargo publico tan importante. Si te vas a casar, y acabs de ganar las eleciones, no hagas esas cosas, si te preocupan los regalos, nadie te va a no lelvar un buen presente. Solo no hagas del dominio ciudadano lo que te vna a dar, solo genera mas problemas y que te presentes con el pie izquierdo a tu nuevo cargo. Por ultimo, y no menos importante, escuhce que el pan presento una impugnacion a las eleciones por este ultimo cargo para uqe se repitan las eleciones porque se suponeq eu marcelo gasto mas de lo programado en publicidad. No me explcio que se gana con que se repitan las elecciones aunque eso se acierto, pero ahi se los dejo haber que piensasn y que pasa....
Politicadas
Hace un rato hiba en el coche de mi papa cuando me mencionó que habia conocido una persona que vendio su voto por 300 pesos al prd una hora antes de que cerraran las casillas. Junto con este comentario me dijo "pudo haber sido cualquier partido, pero yo conoci a este señor y se los platico". Mi papa es panista, y yo inmediatamente le mencione que "panda" platico acerca de un intento panista por comprar votos en Pachuca. Le dije que seguramente paso lo mismo con muchas personas y otros partidos, pero ojala eso no haya decidido la eleccion. En mi caso no se hablo mas del tema, pero estoy seguro que en muchos otros lugares si no se ha platicado de posibles fraudes, el tema electoral ha sido recurrente. En algunos lugares, incluso he escuchado la palabra "revolucion", cosa que tal vez no me espanta pero me inquieta bastante. Yo apoyo a AMLO, aunque no estoy de acuerdo en sus politicas de polarizacion social. Me parece insensato salir a decir que hay irregularidades en las eleciones, por l omenos a mi parecer, lo que dice puede causar malas interpretaciones en gente poco informada. Quien puede pensar que hay fraude o algo por el estilo. Tambien salio a decir que el IFE habia declarado ya un nuevo presidente, cosa que es mentira, porque el IFE solo dijo los resultados de sus conteos. Todo esto, y las explicaciones que ha venido dando no me parecen otra cosa que patadas de ahogado. Entiendo perfectamente sus ganas de aclarar los resultados, y cre oque ademas de tener el derecho de hacerlo, tiene la obligacion con la gente que voto por el, asi como los que votaron por el pan, en caso de ganar Felipe tienen derecho a verlo con la banda presidencial. Me molesta mucho escuchar comentarios como "AMLO Es un estupido", un ignorante, un irresponsable etc... Creo que tiene muchos errores, pero hay cosas por las que lo prefiero a FElipe Calderon y especialmente a lo que conlleva tener un gobierno de derecha. Si gana el pan, pues tendre que apoyar a el presidente, como supongoq ue deberiamos hacerlo todos. Mientras tanto, me gustaria dejar de esucchar a la gnete decir comentarios ofensivos a AMLO solo por querer que se revisen las votaciones como se puede hacer. ASi como Felipe Calderon seguramente va a ganar gracias a la democracia que declara ganador o perdedor a alguien por un solo voto, me parece justo que Lopez Obrador utilize una arma de nuestra democracia que es la trasnparencia. No pasa nada si se revisa voto por voto, si s ehace ocn forme a la "ley", no tiene alguien ningun derecho de no aprobar las eleciones. Mienstras tanto no hablemos de mas y mejor esperemos a que se agoten as instancias legales. AMLO no ha hecho algo ilegal hasta ahorita, y de su conducta no tendremos que saber mas cuando se terminen de revisar lso votos y seguramente gane Calderon.
En el noticiero donde escuche lo dicho antes, tambien me entere de la noticia de los regalos de bodas que puede recibir el virtual ganador por el distrito federal "marcelo Ebrad". No se si ya lo cepan, pero segun se dice, su mesa de regalos para la boda de este señor esta llena de presnetes sumamente caros, sí, el mismo que su lema es primero los pobres en alianza publicitaria con AMLO. Numero uno, yo no apoyo a este candidato del prd, y lo que le esta apsando, no cre oque deba ser considerado como la informacion de que el señor este, no es una persona fiel a sus ideales. Eso ya se sabe, y lo sabermos todos, sino con pruebas con habladas, la clase politica en mejico es asi, y dificilmente lo va a dejar de ser. Hay tanto dienro en jeugo que dudo uno pueda ser totalmente fiel a lo que "cree". Lo que si significa esta noticia, es la corroboracion de la poca expreiencia politica de este hombre, sin el colmillo necesario (halbnado en ell buen sentido, no del corruptivo) para enfrentar un cargo publico tan importante. Si te vas a casar, y acabs de ganar las eleciones, no hagas esas cosas, si te preocupan los regalos, nadie te va a no lelvar un buen presente. Solo no hagas del dominio ciudadano lo que te vna a dar, solo genera mas problemas y que te presentes con el pie izquierdo a tu nuevo cargo. Por ultimo, y no menos importante, escuhce que el pan presento una impugnacion a las eleciones por este ultimo cargo para uqe se repitan las eleciones porque se suponeq eu marcelo gasto mas de lo programado en publicidad. No me explcio que se gana con que se repitan las elecciones aunque eso se acierto, pero ahi se los dejo haber que piensasn y que pasa....
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