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sábado, julio 26

Ejercicio Ibargoyano 5: La Muerte es Azul

Raúl Demesio enciende la radio:

Azul,

y este amor es azul

como el mar azul


Raúl Demesio de la Garza, 2006


I


¡Proletarios del mundo!
¡Levanten de una vez sus cabezas
o quédense horadados ante el espasmo!


Se nos ha dicho por siempre
que la muerte es azul,
azul donde los pescuezos se rompen
azul donde las camisas se rajan
azul donde la tierra se acaba


En la frontera de nuestro ser
las columnas se ciernen ante el abismo

En las orillas de nuestros desfiladeros
se comen unos a otros los rufianes



II
Siento correr tu cautín por mis venas
& siento como el chelo toca exitado
& puedo ver como el bandondeón se quema

soy perfectamente capaz
de subirme a la cima del Everest
desabrocharme la andadera
y parirme una y otra vez

III
¿qué no te das cuenta?
Me ahogo
el cloro de la muerte me tapa los caños
colapsa mis alvéolos
y lo convierte en frutas secas

IV
Como las olas mar
como las gaviotas en los basureros
como las ratas en las cocinas
como los chicles tirados en el piso
como las hojas en la coladera
me siento muerto


lunes, julio 7

Ejercicio Ibargoyano 4: Tan bello como el encuentro fortuito de una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas o "Lautréamont"

El ejercicio consistió en imitar la famosa frase de "Los Cantos de Maldoror" que le dan título a ésta entrada, escrtos por el Conde de Lautréamont.

Tan bello como el encuentro fortuito de un saxofonista tocando un solo de Herbert Hancock y un pirata en la estación del metro Viaducto.

Tan bello como el encuentro fortuito del cruce de dos paralelas y una hoja masticada en las barbas de un dios deforme.

Tan bello como el encuentro fortuito de Carlos Cuauhémoc Sánchez y un oxímoron de calzones en una masa amorfa de estalactitas.

Tan bello como el encuentro fortuito de un far(l)o de dulce en la espalda peluda de un corazón sin nombre.

Tan bello como el encuentro fortuito de un lamento de fuego tañendo una zotehuela casi abierta en una sex shop.

Tan bello como el encuentro fortuito del estandarte de Hidalgo y una banca de hierro en un buque naufragando.

Tan bello como el encuentro fortuito de un buque y un roedor rosa con un diente en las entrañas en un estante de enciclopedias.

Tan bello como el encuentro fortuito de Heródoto de Alicarnaso y el periplo del Challenger en una banqueta fría.

Tan bello como el encuentro fortuito de una cabeza olmeca y un diccionario Spanisch-Deutsch en la punta de un supositorio.

Tan bello como el encuentro de dos adictos al crack y un ferrari destartalado en un malecón.

Tan bello como el encuentro fortuito de aceite para auto y una biblia quemada en una mezquita andaluza.

Tan bello como el encuentro fortuito del ingente legajo de un andaluz acalorado y la revista Playboy con una entrevista Roberto Bolaño en el desierto del Sahara.

miércoles, junio 18

Ejercicio Ibargoyano 3: Lorca

Soy una bala que recorre el tiempo
Que ya la Bolsa será una pirámide de musgo
que ya vendrán lianas después de los fusiles
GARCÍA LORCA

Basta con mirarla imponente
negra ola que se cierne sobre las casas
que abruma los cerros

nos toman por la fuerza los barullos
en la noche oxidada donde cuelgan las bocinas
en la noche seca donde florecen en las esquinas las putas

ahí, ahí

ahí dónde tiemblan los mosaicos
ahí donde se quiebran los vitrales
ahí temblará el suelo
ahí estallará en una lluvia de cardos

que ya trepan las espinas por la borda
que ya las luces de las mansiones se terminan
que ya las últimas coronas punzantes retoñan
que ya se enredan en las entrepiernas
que ya sangran los niños sin nombre,
los muertos en la acera,
los mancos en los atrios

he ahí nuestro último aliento
borrado por las nubes negras
de la humanidad encaramada
y el rugir de los negros mares por la acera


Cabe mencionar amigos, que en mi país no hay aurora
Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados
GARCÍA LORCA

Chilla insomne la generación sin nombre
aquella que se pudre en los murales rojos
que se desquebrajan con el más minúsculo aullido del hastío

En este páramo donde no queda nada
sino el sopor de la tierra muerta
sino el aroma fétido de los cadáveres sin alas
sino los pastosos lamparones de sangre
en las bragas desechas por el desgano

ahí la aurora nos sabe amarga
como los sudores antiguos de antiguas batallas
como pelos y purulencias

así nace la aurora
en este páramo donde no queda nada nada

jueves, junio 5

Ejercicio Ibargoyano No. 2 : Kenning und Kenningar

Kenning

La cárcel de los cantos.

El mundo que gira entre las piernas.

El valle sembrado de posaderas.

Los vellos del monte

La tripa de gente

Los avernos de los ojos

El bombardeo de iones a las pupilas

Las armaduras de los dedos

Llenas de valles llenos de cadáveres

Las profundas gargantas que atraviesan mi cráneo